Por Javier Cuenca
Pues sí. A veces es necesario mirar al pasado para intentar comprender el presente, escudriñar la Historia para encontrar las respuestas que necesitamos. Algo así parece haber pensado la cineasta palestina Annemarie Jacir al escribir y filmar esta película, tan visceral como contenida en su afán por poner negro sobre blanco en lo que se refiere a las raíces de un conflicto que parece prolongarse de manera obsesiva.
“Palestina 36”
Dirección: Annemarie Jacir
Intérpretes: Yasmine Al Massri, Karim Anaya, Robert Aramayo, Hiam Abbass, Liam Cunningham, Jeremy Irons
Género: Drama
Duración: 119 minutos
La acción de “Palestina 36” se sitúa, efectivamente, en el año 1936, un momento muy complicado en la historia de la región asiática. La realizadora dispersa la narración en varias direcciones, aunque en realidad todo forma parte de lo mismo: por un lado está Yusuf, un joven que se debate entre proteger a su entorno más cercano y unirse a la resistencia árabe contra el mandato británico.
También está Khouloud, una periodista comprometida que observa con perplejidad lo que está ocurriendo a su alrededor, entre los rigores de la censura y las intrigas que están modificando el rumbo de Palestina. Y hay también un diplomático británico enfrentado a sus propios dilemas al ver lo que está sucediendo, y una niña que contempla con horror y estupefacción la amenaza que se cierne sobre su pueblo. Al mismo tiempo aumenta la llegada de refugiados judíos procedentes de Europa.
Jacir compone así una película dura, desesperanzada, donde narra el conflicto sin impaciencia, retratando con buen pulso a los personajes y exponiendo sus vicisitudes de manera convincente. Hay nervio y destreza en su manera de contar, pero siempre sin apresuramientos, y no renuncia la directora a mostrar los estallidos de violencia con la crudeza propia de esas situaciones. Cine comprometido y necesario.