El Campero, histórico templo del atún rojo de almadraba, inaugura su nueva sede en Madrid

Redacción.

El Campero llega a Madrid con la misma filosofía, carta y espíritu que lo han hecho legendario: respeto al producto e innovación técnica. Bajo la dirección gastronómica de Julio Vázquez, jefe de cocina de El Campero desde 2017, la nueva sede se ubica en un palacete del S.XIX rehabilitado en el barrio de Salamanca.

El interiorismo, diseñado por MIL Studios, reinterpreta la esencia luminosa y atlántica de Barbate a través de materiales nobles y texturas naturales.

El espacio, con una superficie total de 900 m², tiene capacidad para 270 comensales y se distribuye en varios salones, además de un jardín exterior.

El Campero, icono gastronómico de España y auténtico templo del atún rojo de almadraba en Barbate, inaugura su sede en Madrid. De este modo, los madrileños y visitantes podrán vivir la experiencia gastronómica única de El Campero sin salir de la capital.

Madrid, y en concreto el barrio de Salamanca, recibe así a un referente de la cocina española que, desde hace casi cinco décadas, ha convertido el respeto al producto y la excelencia en la clave de su éxito y que se ubica en el número 148 de la calle Lagasca, en la esquina con la calle María de Molina. Un antiguo palacete del siglo XIX se convierte, de este modo, en la nueva casa de El Campero en Madrid, aunando historia, tradición, diseño, arquitectura y respeto tanto por el producto como por el oficio.

Fundado en 1978 por José “Pepe” Melero, El Campero ha evolucionado de ser un humilde establecimiento familiar hasta convertirse en todo un referente gastronómico reconocido con dos Soles Repsol y admirado dentro y fuera de nuestras fronteras. El Campero Madrid mantiene la misma filosofía, carta y espíritu que han hecho legendario al original de Barbate: respeto al producto, cocina de raíz andaluza e innovación técnica. “Queremos que quien se siente en Madrid sienta que está en Barbate”, explica Julio Vázquez, director gastronómico de El Campero, quien entró a formar parte del equipo del restaurante en 2004 pasando a ser jefe de cocina en 2017. “La experiencia será la misma: el mismo producto, las mismas técnicas y el mismo compromiso con la almadraba para traer Barbate a Madrid”. Casi cincuenta años después de su fundación, El Campero sigue siendo un emblema del saber hacer andaluz y del compromiso con el territorio. Su llegada a Madrid supone un hito tanto para la marca como para la escena gastronómica nacional.

El restaurante abre en un palacete rehabilitado del siglo XIX en pleno barrio de Salamanca con interiorismo que ha corrido a cargo de MIL Studios, autores de algunos de los espacios gastronómicos más admirados. En este nuevo proyecto, el estudio reinterpreta la identidad luminosa y atlántica de Barbate a través de maderas envejecidas, piedra, cerámica texturizada y una conexión constante con la luz y el entorno. El restaurante cuenta con varios salones, que se distribuyen a lo largo de tres plantas, un jardín exterior y zonas para eventos privados, así como una barra exterior con zona de mesas altas a la que se podrá acudir sin reserva a diferencia del resto de espacios. “Nuestra propuesta une la autenticidad de Barbate con la nobleza del palacete decimonónico. El ronqueo del atún se convierte en inspiración para crear un interior honesto, táctil y raw que invita a vivir la cocina como un ritual”, cuenta Juan Luis Medina, cofundador de MIL Studios. Su superficie total es de aproximadamente 700 m2 de espacio interior y 200 m2 de jardín, con un aforo para 270 comensales.

Un viaje por el atún rojo de almadraba

El concepto de El Campero tiene como protagonista el atún rojo salvaje capturado mediante la técnica milenaria de la almadraba, y así lo es también en su nueva sede de Madrid. Su carta es un homenaje a este producto excepcional, explorado desde todos sus cortes, texturas y posibilidades culinarias. En su propuesta gastronómica, liderada por Julio Vázquez, quien lleva liderando la cocina de El Campero desde 2017, se puede disfrutar desde los platos en crudo, como la mítica Tosta de atún y trufa, la Gilda de tarantelo de atún, el Carpaccio de paladar con sorbete de lima y albahaca, el Sashimi de ventresca “toro” aburi con yema de erizo o la Trilogía de sashimi (lomo, tarantelo y ventresca); hasta las elaboraciones calientes en las que intervienen el fuego y la brasa como el Corazón o el Tarantelo a la plancha, las Costillas de atún asadas o la Ventresca en salsa de miso y mostaza. Un apartado especialmente relevante de la carta es el que contienen los guisos tradicionales que recogen la memoria de la almadraba. Entre ellos, destacan clásicos de El Campero como su mítico Atún con Tomate, el Mormo de Atún Encebollado, el Corazón a la plancha o aliñado, las Costillas de atún asadas, el Galete estofado o la Facera (carrillada) con salsa de Oporto.

También, al igual que en El Campero de Barbate, la carta concede protagonismo a otros pescados a la brasa como la lubina de estero, o el bocinegro, salmonete, besugo, urta, etc. Son especialmente relevantes los mariscos, siempre salvajes igual que los pescados y disponibles en función del mercado y existencias, como las gambas blancas, los carabineros o las cigalas xxl. Además, la carta de El Campero Madrid suma diferentes opciones de carnes de máxima calidad como la Presa ibérica bellota 100 % (Joselito) o la Chuleta de lomo alto (Discarlux), todas ellas con opción de añadir distintas guarniciones y salsas.

El sabor del mar en el corazón de Madrid

Con esta apertura, El Campero brinda a Madrid una oportunidad única: vivir la experiencia completa del atún rojo de almadraba sin salir de la ciudad. Cada plato cuenta la historia de Barbate y su vínculo con el mar, desde la captura del pescado hasta su llegada a la mesa. La autenticidad es la piedra angular sobre la que se asienta el proyecto. El equipo del restaurante replica, así, en Madrid la misma trazabilidad del producto y las mismas técnicas de cocina que en Barbate, garantizando la calidad que han hecho del restaurante una referencia mundial. De esta manera, con su llegada a Madrid, El Campero reafirma su condición de templo del atún rojo de almadraba y su intención de acercar al público madrileño una cocina respetuosa con el mar y con esta materia prima. El restaurante se posiciona como una de las grandes aperturas gastronómicas de 2026, un espacio de culto donde la técnica se pone al servicio del producto.

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