jueves, diciembre 1, 2022

El pasado de una villana

Por Javier Cuenca

Siguen empecinados los ejecutivos de la compañía del ratón en rentabilizar al máximo sus creaciones animadas de antaño, en otorgarles una segunda vida, supongo que con el único objetivo de continuar exprimiendo el filón y que la máquina de hacer dinero no deje de escupir monedas. De manera que no contentos ya con transformar a personajes animados en carne humana, han debido pensar que algunos de sus héroes y heroínas merecían que se contara su historia con más abundancia de detalles, plenamente convencidos de que el público arde en deseos de saber cómo y por qué llegaron a ser lo que son.

“Cruella”

Dirección: Craig Gillespie

Intérpretes: Emma Stone, Emma Thompson, Joel Fry, Paul Walter Hauser, John McCrea, Emily Beecham.

Género: Comedia. Estados Unidos, 2021.

Duración: 134 minutos.

Se trata aquí, pues, de contarnos los prolegómenos de una de las villanas más emblemáticas de la factoría animada, aquella señora que pretendía a toda costa hacerse un abrigo con la piel de unos simpáticos cachorritos de dálmata que no le habían causado ningún daño. Y puestos a ello nos enteramos de que la buena de Cruella ya apuntaba maneras de pequeñita, de que su abnegada mamá quería salvarla de que se acabara convirtiendo en una malota y de que, tras quedar huérfana, los desvelos de su progenitora no sirvieron para nada, aunque todo fuera en aras de la venganza.

Gracias a los de la Disney sabremos igualmente que la buena de Cruella, que antes se llamaba Stella, por cierto (pero si rima y todo), tenía talento para el diseño de moda e incluso para la estafa, además de sentir ya cierta devoción por los dálmatas y sus pieles. Admito que la función me ha entretenido moderadamente, que la cosa tiene factura, que la historia está narrada con buen ritmo y que hay en toda la obra una ligereza que la hace medianamente disfrutable en una sobremesa veraniega y dominical. Pero hay que decir también que la historia de Cruella se hace un poco larga y algo redundante, que no le hubiera venido mal un pequeño recorte de metraje.

Emma Stone en el papel de Cruella.

Tampoco le sienta mal a la película su decidida vocación de historieta de tebeo, el empeño en que los personajes sean casi caricaturas de sí mismos. Pero tengo muy reciente, porque la revisé no hace mucho, el original animado de los dálmatas, con el que me lo volví a pasar en grande, y esta precuela a su lado no pasa de mera anécdota. Atención, por último, a la banda sonora, repleta de canciones de Supertramp, The Rolling Stones, The Doors, Nancy Sinatra e incluso The Clash y otros himnos del punk, que para eso Cruella es oscura y muy, pero que muy provocadora, y que da mucho lustre al espectáculo.

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