martes, septiembre 27, 2022

El Sars-Cov-2 en la Sociedad Odontológica

Texto: Jesús Molina (estomatólogo) y Alejandro Monzón (odontólogo)

A lo largo de estos tiempos nos sentimos aún intranquilos debido a la transmisión del Sar-Cov-2 y como consecuencia los contagios que se generan entre todo el sistema sanitario. 

Primeramente, quiero manifestar toda la admiración posible a mis compañeros sanitarios, enfermeros, auxiliares, médicos que, a pesar de sus juramentos hipocráticos, siguen luchando hoy en día ante la transmisión del virus. 

Tenemos que sentirnos orgullosos de todo el procedimiento sanitario que se ha llevado hasta nuestros días y poder presumir de poseer un sistema que atiende a todo el que lo necesita.

Cómo no puede ser de ninguna otra manera, debo también rendir un homenaje a todos los colegas del Universo Odontológico que siguen en activo, que en su práctica diaria apoyan de manera profesional según sus posibilidades. Tenemos que ser consecuentes y recordar a los profesionales de la odontología fallecidos o que aun siguen estando contagiados, que demostraron con carácter toda su dedicación a los pacientes en todo momento, después que las autoridades competentes, por medio de los colegios sanitarios, les dieron el visto bueno para poder trabajar, únicamente limitando a la atención de casos de urgencia. Aparte de esto, se vieron obligados a echar el cierre las clínicas por orden colegial, teniendo que donar todo equipo de protección sanitaria para poder colaborar en toda su totalidad con centros medios y/o hospitalarios.

También cómo otros sanitarios, nuestro gremio ha estado sometido a la transmisión y contagios en los períodos más críticos. El sars-Cov-2 se ha transmitidos principalmente en las etapas asintomáticas de incubación. Se ha propagado en un periodo en el cual la mayoría no tenían conocimiento de cerca, en aquellos días previos dónde el propio Gobierno Nacional precisara de las medidas necesarias. Todas las consultas dentales han estado trabajando sin descanso y justamente en ese periodo es, probablemente, dónde se han visto todos los contagios, al igual que les ha pasado a otros colegas sanitarios. Todos poseemos algún conocido con sintomatología del Covid-19.

Todos los días tuvimos noticias de personal sanitario que estuvieron ingresados en todo tipo de recintos hospitalarios. Quiero hacer una distinción desde el corazón a todos ellos, sobre todo tengo en mi recuerdo a antiguos compañeros italianos, que trabajan y residen en Italia, que lo han pasado mal, ellos junto con sus familias y fueron victimas de la enfermedad. A estas alturas sigue sin ser el momento de poder sentarnos y analizar las condiciones de cada situación y, no menos, de prejuzgar que decisiones obraron bien o mal. No obstante, hay que tener en consideración dada la situación todas las medidas de prevención biológicas, las cuales están en conocimientos de todos son: limitar la transmisión, luchar contra la patología, actuar sobre todas las superficies e instrumentación y no menos importante los posibles portadores.

Los profesionales de la odontología probablemente somos los que tenemos más posibilidades de contagio debido a la proximidad con los pacientes en nuestros tratamientos, y cuando el propio paciente forma un posible foco de contagio, corremos un riesgo elevado. Poco a poco la situación se está normalizando, aunque queda destacar que aún sigue habiendo focos y no debemos relajarnos. A pesar de todo, espero que en memoria de la pandemia se adopten de aquí en adelante medidas de protección y prevención más tenaces.

De toda la información analizada hasta la fecha se consigue llegar a una conclusión positiva. Con las medidas adecuadas en el entorno sanitario odontológico, se puede prevenir la incidencia del covid-19, tanto en personal sanitario como en pacientes.

Entre las medidas de protección y prevención de uso más generalizado, y que han demostrado su efectividad, se encuentra el uso del Equipo de Protección Individual para el personal sanitario frente al Covid-19 que incluye de forma obligatoria el uso de guantes, mascarilla, máscara de protección y bata y gorro (desechables o no). Una alternativa a la máscara de protección son las gafas protectoras oculares.

 A fin de minimizar los riesgos del Covid-19 se puede aprovechar en las primeras instancias de algunos de casos clínicos la facilidad que brindan las nuevas tecnologías para la Teleodontología. Una vez en la consulta las medidas que han demostrado su eficacia, de acuerdo a la bibliografía consultada, son el control de temperatura y desinfección de manos, distanciamiento social en los lugares comunes, enjuague bucal previo a cualquier tratamiento clínico, uso de EPI por parte del personal sanitario, utilización de filtros HEPA para mantener la pureza del aire y tratamiento adecuado de los residuos generados.

 Con todas estas medidas se facilita que incluso en presencia del patógeno SARSCOV 2 las actividades clínicas se desarrollen en un espacio de bioseguridad, respeto, solidaridad y buena armonía.

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