martes, septiembre 27, 2022

Erkuden Almagro: “El deporte era uno de los campos en los que la presencia de la mujer aún tenía cierta resistencia»

Texto: Beatriz Tello/ Fotos: E.A.

Hablamos con la ciclista Erkuden Almagro sobre su evolución en el ciclismo, las debilidades del ciclismo profesional femenino y su interés por enseñar a otras mujeres a disfrutar de la bici.

Aprender a montar en bici es una etapa muy común para la mayoría de los niños, pero para ti ha sido distinto, ¿Qué efecto ha tenido sobre ti? ¿Qué ha supuesto esa etapa, ese momento?

Aprender a andar en bici. Pues yo aprendí como todo el mundo, con cinco o seis años a andar en bici, me enseñó mi padre. Y no, tampoco fue nada especial ni diferente a lo que haya podido tener otra persona de esas edades.

¿Pero cómo es que desde ahí has seguido? ¿Qué es lo que supone normalmente para una persona aprender? Pues como a leer  la hora, sabes, que algo bastante básico para ti ya forme parte de tu vida.

Ah, vale. ¿Te refieres a eso? Vale, sí. Pues porque yo vivía en un pueblo y una vez que aprendí a montar en bicicleta ya utilizaba la bici para desplazarme por todos sitios a donde iba y luego, me apunté a un equipo ciclista. Después mi vida ha estado ligada al ciclismo, pero vamos, que tampoco veo nada especial, es como el que se dedica al balonmano o a jugar al fútbol. Es algo que ya forma parte de mi vida

¿Y cómo se organizaban tus entrenos? Es decir, ¿Cómo compaginabas los estudios y la bici?

Pues a ver, cuando estaba en la escuela atendía un poco a los horarios que había allí, después, una vez que pasas a categorías superiores, ya tienes que buscarte un poco la vida compaginándolo con los estudios y cuando terminas de estudiar lo compaginas con el trabajo, aunque bueno, eso ya fue más complicado. Y sí, pues haciendo un poco malabares para poder salir a entrenar, porque nosotras, por ejemplo las mujeres, hasta hace poquito no ha habido un ciclismo profesional de mujeres. Por lo que las mujeres, si querías dedicarte a la bici, pues tenías que tener al menos un mínimo de trabajo, como una  media jornada para que te pudieras mantener y tener tus propios recursos.

¿Era posible vivir del ciclismo al 100%?

No, no da para eso. Ahora supongo que las personas de Movistar aquí en España sí, sí que tendrán un sueldo mínimo, pero vamos, el resto de las chicas que están compitiendo, tendrán que vivir como puedan, en casa de tus padres o de alguna persona que está a cargo de tus gastos.

O sea, que lo que te impide dedicarte 100% a la bici es eso, que como no puedes vivir de ello, necesitas también dedicar mucho tiempo a nivel profesional a un trabajo, ¿no?

Claro, sí, eso es. Si trabajas ocho horas luego no te quedan ganas ni fuerzas para trabajar, para entrenar tres o cuatro horas, que es lo que tienes que entrenar para competir y estar a un nivel alto. En mi época, yo lo que hacía es tener un trabajo de media jornada y lo compaginaba un poco con eso, teniendo un alquiler muy bajito. Sobreviviendo y porque el club nos pagaba todos los gastos de la carrera, casi. Si no, no te da.

¿Y cómo ves hoy el ciclismo? En España y también el ciclismo femenino.

Desde luego que las cosas van cambiando. Me parece genial que las cosas vayan evolucionando y todavía falta mucho trabajo que hacer porque hay muchos problemas, por ejemplo con los calendarios. Ya se empieza a ver, por ejemplo, el ciclismo femenino en la tele. Pero todavía los equipos no son del todo profesionales, como quien dice.  Las corredoras hoy en día, salvo Movistar, el resto tienen unos sueldos muy bajitos, no se pueden dedicar exclusivamente a la bici o si se dedican, lo hacen a costa de familiares y amigos que les tienen que ayudar

He visto que participas al proyecto Bikefriendly ¿Cómo lo definirías y que es?

Bueno, Bikefriendly es una empresa con la que colaboro y que se dedican a hacer, sobre todo, viajes un poco, digamos, sociales, que tienen un corte social y «viajes con alma» que le llaman ellos y se llenan. En este mes de abril estuvimos en Senegal, hicimos una aportación a una ONG que se llama Bicicletas sin fronteras y en el próximo viaje vamos a Perú, que también colaboraremos con otra ONG.

¿Y cuál es tu papel en ella?

Yo colaboro con la empresa de Bike Friendly y sobre todo gestiono viajes con mujeres porque llevo lo que es la comunidad de mujeres en bici. Con la comunidad de mujeres en bici lo que hacemos es enseñar a mujeres a montar en bici. Mujeres que no han tenido nunca la oportunidad de montar en ellas o enseñar los cursos de iniciación a la Mountain bike o cursos de iniciación a la bici en carretera. Ahora mismo estamos en un viaje de iniciación al País Vasco, hacer un viaje con la bicicleta de montaña y teniendo que llevar cada una de nosotras nuestro propio equipaje, pero de la forma más minimalista posible. Ese es el reto. Mi labor sobre todo consiste en animar a otras mujeres a vivir una experiencia con la bicicleta.  Una experiencia diferente a la que hayan podido tener ellas.

Claro, porque además, la bici también es un símbolo fuerte de liberación de la mujer que en principio no estaban diseñadas para ellas. Hasta en la época victoriana se utilizó mucho a la mujer y la bici, como en la pornografía. Entonces, no sé, me parece interesante y muy impactante que las mujeres ahora se dediquen a ello y que le hayan dado la vuelta a todos estos años de historia.

Sí. Ha sido muy gracioso, porque hace dos o tres días salió una publicación en el ABC de un señor llamado Fernando Alés Villota que decía que a ver qué estaba pasando, que las mujeres no sabían si se les había secado el cerebro o que, pero que habían dejado de tener hijos, que había bajado mucho la natalidad y que se estaban dedicando a hacer deporte. Esa publicación ha causado un poco de revuelto por eso. Es verdad que ha bajado la natalidad, pero igual nosotras no tenemos la culpa. Yo creo que la bici o el deporte en general o la sociedad ha despertado. Las mujeres hemos despertado de un letargo en el que estábamos sumidas, en el que nuestra presencia en el mundo era para tener hijos y ya está. Y eso ha ido cambiando con el tiempo. Gracias a todos, a toda la lucha feminista la mujer ha podido ir al banco a pedir un préstamo sin necesidad de que le acompañe el marido. Ha podido entrar en el mundo laboral, en la universidad… Y el deporte era uno de los campos en los que la presencia de la mujer aún tenía cierta resistencia. Gracias a dios esas cosas están cambiando y el mero hecho de poder estar disfrutando de la bicicleta y de un deporte como es el ciclismo, me llena de orgullo y sobre todo porque me permite enseñar a otras mujeres a disfrutar de la bici cómo lo he hecho yo.

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