sábado, junio 22, 2024

Estrella López. Entrenamiento, dedicación y disciplina como fórmula del éxito

Texto: Julián Conejero Astray/ Fotos: E.L.

El judo femenino en España ha tenido una historia relativamente corta, en comparación con otros países. Aunque el judo se introdujo en nuestro país en la década de 1950, el deporte no se abrió a las mujeres hasta los años 70.

A lo largo de la historia de este deporte ha habido judocas femeninas muy relevantes y que han marcado una época, como es el caso de Ángeles Cepeda, la cual fue una de las fundadoras del primer club de judo femenino (Club de Judo Femenino Madrid) y ganadora de la medalla de oro nacional en la categoría -56 kg en el año 1976. También tenemos que mencionar a Encarnación Blanco ganadora de una medalla de plata en el Campeonato de Europa de Judo en la categoría -52 kg en el año 1983, o a María Bernabéu ganando una medalla de bronce en los JJOO de Río de Janeiro de 2016 en la categoría -70 kg.

Hoy hemos tenido la gran suerte de poder entrevistar a una de esas deportistas que marcan un antes y un después en nuestro deporte nacional, su nombre es Estrella López Sheriff, nacida en Madrid el 1 de diciembre de 1992, su profesión es judoca, además de ser psicóloga deportiva. El palmarés de la madrileña es de ensueño, obtuvo el bronce en “El Abierto Europeo de Madrid” en 2016, en 2017 logró ser plata en el “Gran Premio de La Haya” y medalla de bronce en el “Abierto Europeo de Praga”. Ganó el bronce en “El Grand Slam” de 2018, en 2019 obtuvo la medalla de bronce en “El Gran Premio de Marrakech”. Y la guinda del pastel la logró en 2020 consiguiendo la medalla de bronce en el “Campeonato Europeo en Praga” en categoría -52 kg. El camino no ha sido nada fácil para Estrella que nos lo cuenta a lo largo de la siguiente entrevista.

¿Cómo comienza tu relación con el Judo?

Empecé a hacer judo en el colegio desde muy pequeñita, a los 3-4 años siguiendo los pasos de mi hermano que él también había hecho judo. De pequeña era una niña súper inquieta, un poco rebelde y mis padres decidieron que el judo era un deporte donde podía soltar y canalizar toda esa energía aprendiendo unos buenos valores pudiendo mejorar mi educación.

Un momento de tu niñez o adolescencia que haya marcado tu relación con el judo

Era una niña que competía y se me daba bien, pero mi entrenamiento no estaba enfocado a ganar. Hay muchos deportistas que con 12-13 años están entrenando para preparar un campeonato de España infantil y mi entrenamiento era fuerte, pero estaba enfocado a un ámbito más lúdico. Según pasaba el tiempo e iba participando en campeonatos, con las expectativas no muy altas, nos dimos cuenta de que se me daba bien la competición de manera natural y con 13 años participé en mi primer campeonato nacional infantil, desde entonces se reunieron conmigo para explicarme de manera más profesional lo que es un equipo nacional, las expectativas que tenían en mí y esto fue algo que me motivó mucho y me empezó a enganchar.

¿Qué nos puedes contar sobre la Asociación para Mujeres en el Deporte?

Tengo que ser sincera, no conozco todas las actividades que realiza la asociación, pero sé que todo lo que sea mover y dar visibilidad al deporte femenino es súper importante hoy en día. Hace poco vi un documental que se llama “Hijas de Cynisca”, el cual lo recomiendo muchísimo, consiste en unas entrevistas que se las realizan a diez de las deportistas femeninas más relevantes y les hacen preguntas muy básicas sobre su vida deportiva e impacta mucho las diferencias entre los hombres y las mujeres. Creo que existe muchísima diferencia entre unos y otros en nuestra sociedad y una frase que me gusta mucho es “Lo que no se ve, no existe”, creo que define muy bien lo que es el deporte femenino.

Me puse en contacto con esta asociación porque trabaja con patrocinios y donaciones, ellos convierten los patrocinios en mecenazgos deportivos, en concreto para mujeres, también lo pueden realizar hombres a través del consejo superior de deporte, pero yo decidí realizarlo a través de esta asociación ya que existen unos beneficios fiscales para las empresas que deciden apoyar al deporte femenino, teniendo una desgravación del 35% en el momento que se convierte en donación y en esta asociación se ocupan del trámite. Me gustaría aprovechar y agradecer a dos de mis patrocinadores todo lo que hacen por mí, estos son, una cadena de restaurantes que se llama “Ramen Kagura” y a “Manzanas Livinda con el programa ellasondeaqui” que gracias a ellos conocí la asociación.

Si tuvieses que elegir un momento importante de tu carrera deportiva. ¿Cuál y porque sería?

Sin duda sería la medalla de bronce del campeonato de Europa a finales del 2020 ya que ha sido el resultado más importante que he tenido y fue después del COVID, una época que para mí fue bastante complicada. Fueron los JJOO y tenía mis dudas de si cambiarme de peso después de los juegos, no sabíamos si la clasificación iba a continuar o si la iban a cerrar conforme estaba. Trabajé muchísimo en pandemia ya que consideré que era un tiempo que quién lo aprovechara iba a salir muy beneficiado. El bronce fue muy especial para mí porque me enfrenté a una judoca rusa, que había sido una de mis referentes durante mucho tiempo y lo sigue siendo, le tenía un respeto especial y fue una pelea durísima de muchísimos minutos.

Además de judo practicas alguna otra actividad, trabajo…

Estudié psicología y tengo un máster en psicología deportiva, siempre me he formado bastante y he trabajado como monitora de judo en coles. Ahora me dedico a ser psicóloga de algunos deportistas, clubes y también hago sesiones de manera online, y también soy profesora, de manera online, de la asignatura de psicología INEF en la universidad de La Rioja. El judo es un deporte poco mediático, hoy en día si vivo de ello a pesar de ser difícil, por ello siempre he pensado que hay que tener otras cosas y estar preparada para después. Es totalmente compatible el ser psicóloga deportiva y dedicarme al mundo del judo y a mis entrenamientos que son totalmente mi prioridad.

¿Un momento amargo vivido en el tatami?

He tenido bastantes relacionado con lesiones, ante del campeonato de Europa me lesioné dos veces del cruzado, por eso también fue tan importante para mí el campeonato europeo, ambas lesiones fueron en un periodo de tiempo cercano. Una de ellas fue haciendo combate en el CAR (Centro de Alto Rendimiento Deportivo) de Madrid con una judoca extranjera, tuvimos una acción de enganche de piernas y noté un dolor fortísimo con la mala suerte que me rompí el ligamento cruzado de mi pierna izquierda. Fue una época muy complicada por todo el tiempo que implica la recuperación, me quedé fuera del campeonato de Europa y en poco tiempo empezaba la clasificación para los JJOO de Tokio. La clasificación en judo para los juegos dura dos años y me pasó justo al principio de esta, quedándome fuera durante 6-7 meses. Sin duda fue la época que peor lo pasé.

¿Qué premisas consideras que se deben tener para llegar a poder ser un judoca de élite?

Cada deportista es un mundo, pero lo que sí tengo claro es que hay que entrenar muchísimo, considero que en judo hay que entrenar un plus más que en otros deportes, tenemos que desarrollar todas las cualidades físicas en fuerza, rapidez, resistencia, flexibilidad. El combate es física y mentalmente muy duro, hay que tener algo especial en la mente para aguantar, es cierto que también se puede trabajar, pero sobre todo hay que ser listo ya que es un deporte con mucha táctica y tienes que tener controlados muchos factores. También hay que ser muy constante, ya que es un deporte individual al que te enfrentas tu solo y se pierde muchísimo en judo, cualquiera te puede ganar en tres segundos lo que llevas preparando meses.

¿Has sentido algún tipo de machismo a lo largo de tu carrera profesional?

Soy una persona muy cañera en este tema, creo que hay una desigualdad enorme entre el deporte masculino y femenino en general, a pesar de que ha habido mucho avance. En judo tenemos la suerte de entrenar todos juntos, yo siempre estoy entrenando y compitiendo (el campeonato es el mismo día) con chicos y con chicas, lo cual hace que haya bastante paridad, los premios económicos son exactamente iguales para ambos. Las becas a las que accedemos son del programa olímpico, es cierto que es poca gente la que accede, pero también son las mismas. También tenemos la suerte de tener muchas referentes femeninas, entrenadoras, preparadoras físicas, y la directora técnica de nuestra federación es mujer. En general creo que se respeta muchísimo el judo femenino por parte de los chicos, es cierto que yo no he dejado de oír comentarios como por ejemplo “el judo femenino ni es judo ni es femenino”, el judo masculino es más vistoso ya que suelen ser más veloces, fuertes… pero el judo de chicas tiene un trabajo de agarres o tácticas más complejo. He de decir que yo misma alguna vez me he sentido orgullosa de que me digan: «haces judo como un tío», es decir, que lo hago muy bien. Fuera de España sí que he percibido machismo, ya sea por el ámbito social o cultural, pero a nivel nacional he de decir que hay mucho respeto al judo femenino, es más, hoy en día están saliendo ciertas ayudas al deporte femenino, como por ejemplo hace Iberdrola, hace poco ha empezado a patrocinar el judo femenino y 15 chicas han recibido una ayuda económica que los chicos no han recibido y ellos lo sienten injusto ya que trabajamos y nos esforzamos por igual.

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