Redacción
«Érase una vez, el mar». Este lema podría encabezar la bitácora de Hannah Formentera, hotel boutique y restaurante de alta gastronomía que leva anclas esta temporada con una premisa clara: llevar el Mediterráneo a la mesa con la calidad suprema de su producto. Para aquellos navegantes y viajeros que buscan algo más que una cala o línea de playa donde fondear, el restaurante ofrece una inmersión total en la esencia marina, donde el pescado y el marisco son los protagonistas, y la experiencia siempre está aderezada por un estilo de vida mediterráneo, hedonista y disfrutón.
Para la temporada de 2026, Hannah Formentera, en la costa de Migjorn, se presenta como un nuevo faro gastronómico. Un proyecto bajo la dirección de Óscar Romero y Víctor Agudo, y con el chef Alberto Pacheco al puente de mando de los fogones, la cocina de este establecimiento se ha convertido en una referencia culinaria que merece un desvío en la carta de navegación.
Alberto Pacheco, con experiencia previa en proyectos como el madrileño Estimar, entiende el mar como pocos. Su cocina es un viaje en profundidad que combina la tradición pesquera pitiusa con la creatividad de la alta gastronomía. En Hannah el producto no llega a través de intermediarios, sino directamente desde las redes del llaüt La Maja y de las embarcaciones tradicionales de la isla que cada mañana proveen a la cocina de langosta capturada y otras delicias. Para el navegante que aprecia la excelencia, Hannah Formentera cuenta con pescados de roca, la mencionada langosta y mariscos como las estrellas de la carta. Destacan platos como Langosta al ajillo con patatas y huevos fritos, Mero a la plancha con salsa al Whisky o Gambeta aliñada con escabeche de azafrán y su coral, elaboraciones todas ellas que demuestran una técnica precisa, un respeto absoluto por el producto y que siempre evocan la pureza del mar.