lunes, mayo 27, 2024

Investigando los pasillos del supermercado

Redacción

Cuando recorremos los pasillos del supermercado, es fácil dejarse llevar por la apariencia acogedora de los productos caseros, veganos o ricos en proteínas. Sin embargo, la realidad es que muchos de estos alimentos son productos procesados y ultraprocesados que no proporcionan valores nutricionales significativos.

La industria alimentaria ha perfeccionado el arte del marketing, especialmente cuando se trata de atraer a segmentos específicos de la población. Nos seducen con etiquetas que prometen una elaboración artesanal y casera, evocando imágenes de una cocinera amorosa preparando la comida en una cocina tradicional. Desde luego, esto no es más una estrategia de. La salsa de tomate frito que parece haber sido cocinada lentamente en un puchero de barro puede ser tan industrial como cualquier otra marca conocida.

Es crucial entender que estas representaciones nostálgicas no añaden ningún valor nutricional real al producto. Más allá de la etiqueta, es importante examinar los ingredientes y la información nutricional para tomar decisiones informadas sobre nuestra alimentación y salud. La próxima vez que nos dejemos llevar por el encanto de lo “casero” en el supermercado, debemos recordar que la verdadera calidad de un producto reside en su contenido y no en su envase.

La industria alimentaria está cada vez más enfocada en productos vegetales, debido al aumento del interés en una dieta basada en proteínas vegetales. Marcas que solían vender carne y lácteos también están ofreciendo opciones vegetarianas, como la leche de almendras o el tofu. Sin embargo, no todos los productos vegetales son necesariamente saludables. Es importante revisar los ingredientes y evitar los que imitan productos no vegetales pero que no aportan muchos nutrientes. A menudo, los productos vegetarianos vienen en envases verdes que pueden dar la impresión de ser más saludables y sostenibles, pero esto no siempre es así. Por ejemplo, la quinoa, a pesar de su reputación de ser un alimento sostenible, puede tener una gran huella de carbono si se importa desde lugares lejanos, lo que también hace que su precio sea más alto aquí en comparación con países donde es un alimento básico.

Otra moda que ha llegado a los supermercados es que cada vez hay más productos con alto contenido en proteínas, como yogures, postres lácteos, bebidas vegetales y panes. Pero, ¿realmente necesitamos todos estos productos? ¿Sabemos cuánta proteína necesitamos y qué significan esos 16 gramos en un yogur? La obsesión por las proteínas viene de la nutrición deportiva y las dietas hiperproteicas, donde se considera a la proteína como un nutriente esencial que ayuda a saciar y aporta calorías de manera aceptable.

En Occidente, no tenemos realmente falta de proteínas, ya que nuestra dieta suele ser rica en carne, pescado, huevos y lácteos. Sin embargo, en otras partes del mundo sí puede haber escasez de proteínas. A veces, en nutrición, seguimos modas, como antes con las grasas y luego con el azúcar. Algunas personas, como nutricionistas y influencers, pueden difundir información confusa, como afirmar que las frutas y verduras son dañinas para el hígado o que beber vinagre antes de comer reduce el azúcar en la sangre.

Aun así, con estas tendencias en auge, seguimos encontrando una amplia variedad de productos que contienen grasas y carbohidratos. Las grasas se encuentran en alimentos como aceites, mantequilla, productos lácteos, embutidos y snacks. Por otro lado, los carbohidratos están presentes en alimentos como pan, arroz, pasta, cereales, galletas y dulces.

Ambos nutrientes son parte importante de nuestra alimentación, ya que proporcionan energía para el cuerpo. Sin embargo, es crucial consumirlos en cantidades adecuadas y de fuentes saludables. Las grasas pueden ser beneficiosas si provienen de fuentes saludables como el aceite de oliva, los frutos secos y el pescado, ya que contienen ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles. Y sí sabemos, que el aceite de oliva se ha disparado y que acabas de comprarte una Air Fryer, pero es importante tener una dieta equilibrada. Por otro lado, los carbohidratos pueden ser saludables si se encuentran en alimentos integrales ricos en fibra, como el pan integral, el arroz integral y la avena, ya que proporcionan energía de liberación lenta y promueven la saciedad.

Por último, hay que tener en cuenta que el exceso de grasas saturadas y grasas trans, así como de carbohidratos refinados y azúcares añadidos, puede contribuir a problemas de salud como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, al hacer la compra en el supermercado, es recomendable optar por alimentos frescos y mínimamente procesados, leer las etiquetas nutricionales para identificar los ingredientes y evitar aquellos productos que contienen demasiadas grasa, carbohidratos poco saludables y exceso de proteínas. Además, es importante equilibrar tu alimentación con frutas, verduras y otros alimentos ricos en nutrientes para mantener una dieta balanceada y promover la salud a largo plazo.

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