miércoles, agosto 17, 2022

Jimmy Barnatán: “Se puede decir que mi vida es un blues”

Texto: Javier Cuenca/ Fotos: J.B.

Actor, escritor y cantante. Jimmy Barnatán (Madrid, 1981) cultiva estas tres facetas artísticas con idéntica naturalidad, algo que, dice, en España no está tan valorado como en Estados Unidos, país que conoce muy bien por haber vivido en Nueva York una larga temporada. Esa “adictiva” ciudad le desveló los secretos del blues a muy temprana edad hasta el punto de haberse convertido en una parte fundamental y esencial de su vida. A lo largo de esta entrevista conocemos un poco más a este inquieto artista, hijo de escritores, a quien también le gusta conversar con sus amigos del gremio y que el público lo presencie.

Con sólo once años Jimmy Barnatán debutó en el exitoso musical “Los Miserables”, y su primer personaje para el cine fue el del niño endemoniado de la emblemática cinta de Álex de la IglesiaEl día de la Bestia”. También se le ha podido ver en la saga “Torrente”, de su amigo Santiago Segura, y en conocidas series de televisión como “Hermanos de leche” o “Los Serrano”, pero este polifacético madrileño no se conforma con la interpretación y dedica igualmente tiempo a escribir libros y grabar discos.

Comenta Jimmy a Más Noticias que es “un tío bastante egoísta” y le gusta por igual interpretar, cantar y escribir, que son “distintos canales para una misma necesidad de expresión”. “Cuando me subo a un escenario a cantar blues quiero cantar el mejor blues; cuando me pongo a las órdenes de un director quiero ser el mejor soldado y acatar, que es lo que un actor tiene que hacer, y cuando escribo quiero escribir el mejor personaje o el mejor verso. Disfruto mucho todo lo que hago”, cuenta.

Precisa, no obstante, que en Españala gente no se acostumbra a que un tío que canta pueda ser actor, a que un actor pueda escribir o a que un escritor pueda cantar”, algo que en Estados Unidostienen la mar de asumido”. “De repente a nadie le sorprende que Christopher Walken sea un bailarín absolutamente espectacular o que hasta el mismísimo Ken Follett tenga una banda de blues. Pero a mí no me parece tan exótico ni tan loable”, asegura el artista.

Ignora si el hecho de que en España no se asuma de la misma manera es debido a “una cuestión de provincianismo” o a otra circunstancia, pero tiene muy claro que la naturalidad con que se acepta en Estados Unidos obedece a la mejor preparación de que dispone la gente que se dedica al mundo del espectáculo. “Allí no sorprende nada, y aquí nos tendremos que ir acostumbrando”, dice entre risas.

“Notario no iba a salir”

En cualquier caso, recalca que la literatura, la música y la interpretación le proporcionan idéntico placer, aunque el mayor reconocimiento haya venido por su trabajo como actor, sobre todo televisivo: “Entrar de repente en la casa de millones de personas todas las semanas con “Los Serrano” o diariamente con “Servir y proteger” te da un reconocimiento que igual la literatura no me ha dado. Y la música es una forma de desnudarse absolutamente frente al público que igual no tiene la literatura como tal o la interpretación. Cada historia tiene su punto de felicidad y de satisfacción”.

Centrándonos en la literatura, le pregunto si ser hijo de escritores (su padre es el poeta Marcos Ricardo Barnatán y su madre la periodista Rosa Pereda) ha tenido alguna influencia en que quisiera dedicarse a la escritura y no lo duda: “Por supuesto. Sobre todo en el amor a la literatura. No me acuerdo de no tener un libro en la mesita de noche que estar leyendo. Siempre he leído desde muy niño, y mucho. Demasiado, incluso. Encontrarme con esas reuniones maravillosas en casa de mis padres donde si no estaba Cabrera Infante estaban Terenci Moix o Josefina Aldecoa… Notario no iba a salir, lamentablemente”.

De los cinco libros que ha publicado, tres de ellos son novelas: “Atlas” (2005); “New York Blues” (2012), y “La chistera de Memphis” (2016). Le pido que me diga algo sobre estas obras y su relación con este género literario, y me cuenta que se trata de tres novelas completamente independientes, cuyo único vínculo puede ser el amor a las ciudades que habita. “’Atlas’ es una historia que escribí con 19 años y publiqué con 23, de cambio de edad, muy de juventud, que ocurre toda en Santander, donde se traza un mapa de una ciudad oculta para el gran público. Y es que de repente, cuando cae la noche, Santander se convierte en otra cosa. En ’New York Blues’ ocurre todo en Nueva York, y la tercera, ‘La chistera de Memphis’, es la más rara de las tres, porque es una gran historia contada a través de pequeñas historias”, desgrana.

Añade que, seguramente junto a Santander, Nueva york es una de las dos ciudades que ocupan su corazón. “Mis aurículas son santanderinas y mis ventrículos neoyorquinos. He sido muy feliz porque los críos con quienes más felices son es con sus abuelas, y yo tenía una abuela en Nueva York y otra en Santander. Para mí Nueva York es esa especie de paraíso de la infancia, terriblemente inspiradora y adictiva”, explica.

Respecto a su faceta como cantante de blues, afirma que este género es seguramente el estilo que ha hecho más suyo. “Yo empecé cantando muy crío, pero luego en Nueva York conocí este caudaloso río que es el blues y desde entonces navego con mucha satisfacción por él. El blues es un lamento heredado que se puede llevar a muchos aspectos de mi vida y es un género en el que no es que esté cómodo; es que mi vida se puede decir que es un blues”, asegura.

Añade que, además, el blues tiene una “cosa genial”, y es que es muy versátil, no siendo únicamente el lamento, el abandono, el silencio o el destierro, sino que existe en él un punto de comicidad, de salir de uno mismo. “Es un género que, siendo una música de raíz, es universal y maravilloso”, destaca.

Un musical de éxito y una película emblemática

El debut como cantante de Jimmy se remonta a 1992, cuando fue elegido con tan sólo once años para participar en el exitoso musical “Los Miserables”, producido por José Tamayo y Plácido Domingo. Recuerda que alguien le escuchó cantar y le dijo a sus padres que estaban haciendo pruebas para dicha obra, y como él ya por aquel entonces proclamaba que quería ser actor y “no dejaba de dar la matraca”, su padre, convencido de que no le aceptarían, le insistió desde Nueva york a su madre para que le permitiera presentarse al casting y así se le quitara “la tontería de la farándula”.

Ellos conocían muy bien la farándula y no querían que su hijo de once años empezara a currar en eso. Pero mi padre no acertó, me pillaron, y desde entonces hasta hoy. Se fue haciendo todo una gran bola de nieve genial. Allí me vio Fernando Trueba, y me llamó para ‘El peor programa de la semana’; allí conocí a Santiago Segura, a David Trueba…”, cuenta nuestro entrevistado.

Precisamente gracias a Santiago Segura tres años después intervino en la emblemática película “El día de la bestia”, dirigida por Álex de la Iglesia, donde encarnaba a un niño poseído en lo que fue su primer papel en el cine. Me cuenta que de la Iglesia le comentó a Segura que quería introducir en el filme el personaje de un niño poseído, pero no tenía ni idea de quién lo podía interpretar.

Y el creador de «Torrente» tuvo claro que ese papel podía ser para un jovencísimo Jimmy Barnatán: “De repente fui al casting con mi madre, yo no tenía representante entonces, y cuando le empezaron a contar que la película la protagonizaba un cura de Deusto, como ella había estudiado en Deusto, dijo: ‘Ah, bueno, el niño lo hace’. En la prueba me dijeron que hiciera como si estuviera endemoniado, y yo, que he sido muy precoz para todo y ya había visto ‘El exorcista’, lo tenía claro”.

Entre sus proyectos más inmediatos se encuentra la continuación de un espectáculo que ha estado ofreciendo hasta hace poco en la Sala Clamores de Madrid, en el cual invita a amigos suyos, también artistas, y conversa con ellos frente al público. Una aventura, nos cuenta, que va a trasladar también a una de sus dos ciudades favoritas: Santander.

Yo de pequeño siempre quise tener un bar, y ahora, de alguna manera, lo tengo. Pero teniendo las ventajas del cliente y ninguna de las desventajas del dueño del bar. Es decir, no tengo que pagar a proveedores, no tengo que pelearme con los camareros… Y sin embargo voy a un sitio, bebo lo que quiero, charlo con la gente que quiero y escucho la música que me gusta. Y esa es mi única pretensión. Es un formato muy televisivo, si me apuras, muy de la tele antigua, porque no es una entrevista al uso, sino más bien una charla entre dos amigos. A mí me apasiona”, dice.

En septiembre publicará también el primer adelanto de su próximo disco, que llevará por título “El americano” y que supone su primera incursión en el castellano, ya que hasta ahora sólo había cantado en inglés. Nos explica que lo ha producido Diego Barber, “uno de los cinco mejores guitarristas clásicos del mundo”, y asegura que ha constituido un auténtico reto “desprotegerse del camuflaje del inglés para cantar en castellano y, además, sin banda, porque lo que suena es únicamente una guitarra y una voz”. El nuevo álbum está integrado por temas propios y por dos versiones: “Heroes”, de David Bowie, y el tango “Mano a mano”, de Carlos Gardel. Casi nada.

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