Por Cecilia Alejandra Maldonado
Esta vez quiero contarles acerca de los procesos lentos; hoy por hoy estamos necesitando de ellos, son los que nos llevan a entender sobre la vida, el porqué estamos aquí y ahora y nuestro objetivo en la tierra. Me refiero a que cuando me siento a tejer, bordar, escribir, pintar; todas estas actividades de mi vida diaria, me llevan a tener un objetivo, un ¿para qué estoy viva, cuál es mi misión en la tierra, porqué Dios, el Universo, o quién sea que esté arriba deja que siga viviendo?
Les cuento que estos procesos lentos nos ayudan a garantizar un aprendizaje profundo, consolidar cambios sostenibles en el tiempo y proteger nuestra salud mental y física; motivo por el cual insisto en las actividades prácticas, para todos.
Como en otros artículos que he hablado de los tejidos, bordados, tintes naturales, hilados, lana natural, etc., también les diré que cada uno necesita y debería buscar su proceso lento, y mantenerlo ya que nos lleva a un crecimiento personal, a tener una filosofía de vida más lenta, y saludable.
Mi proceso lento es con el bordado, el otro día me puse a bordar un pantalón y no se imaginan cuando lo empecé, una ansiedad terrible, que no es bueno para mí, entonces me dije, Cecilia, disfruta del proceso de bordado, cada puntada, paso a paso, así es que respiré profundamente y comencé, con música suave, y así día tras día, lento, tranquila, hasta que un día sin darme cuenta hice mi última puntada.
Qué es lo que quiero dejarles con esto, que busquen algo que les satisfaga, que realicen con sus manos, que puedan reducir el estrés, que tengan un enfoque tipo ¨flow¨, que al mantener sus manos ocupadas, hay una desconexión digital, tenemos orgullo y logro por ver cómo una prenda de color índigo se llena de puntadas blancas formando patrones maravillosos, elevando nuestra autoestima y confianza, a su vez controlamos nuestra paciencia, entrenando la tolerancia a la frustración, y el tacto (en mi caso) con los diferentes hilos, el sonido rítmico de la aguja al perforar la tela y su armonía visual me resultan sumamente placenteros.
Insto que cultivemos nuestra imaginación con nuestras manos, el trabajo manual, la repetición rítmica y la imposibilidad de acelerar el resultado final, todas estas actividades obligan a la mente a aceptar los tiempos naturales de la materia.