lunes, marzo 4, 2024

Miriam Zamora “Zeta”: «El día que sienta la necesidad de desconectar de mi vida, simplemente cambiaré de vida»

Texto: S. Cuenca/ Fotos: Xavi de la Ossa

Miriam Zamora Castillo es entrenadora de futbol y con tan solo 26 años puede presumir de ser un referente importante en el mundo del Futbol femenino en Cataluña

Zeta” es graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte , tiene un máster en Rendimiento deportivo (RETAN) y otro en Gestión y Dirección Deportiva (MBA Sport Management). Actualmente es segunda entrenadora /PF (optimizador) del Primer Equipo Femenino de CE Europa y está acabando un máster en Big Data enfocado a la Preparación Física en el futbol.

¿Empezaste jugando al fútbol o directamente empezaste a entrenar?

Empecé jugando unos años, pero muy tarde por diferentes razones personales. Empecé jugando en un barrio teóricamente conflictivo, en el que me introduje como acto de rebeldía en plena adolescencia, llamado San Roque. Había una asociación que se llamaba FAC (“Fútbol al Carrer”), y ahí fue donde empecé y compartí con otros niños y niñas del barrio. Fue una etapa difícil, pero a la vez de mucho crecimiento en todos los aspectos. Rodeada de personas que me escucharon, que me apoyaron emocionalmente y que me hicieron sentirme responsable de mis decisiones. Esa asociación nos dio unas camisetas con un escudo, por el cuál empecé a hacer preguntas. Se me explicó que habían sido donadas tiempo atrás por el club femenino de la ciudad, algo que más adelante me fue insuficiente y por lo que me presenté directamente en sus instalaciones. El CE Seagull Badalona. En este espacio de tiempo formé parte del CF Lloreda, etapa que dejo para otro momento. Siguiendo con el CE Seagull, allí empecé a cubrir suplencias como entrenadora en determinados momentos y simplemente mi interior me dijo algo por lo que me he mantenido hasta día de hoy. A partir de ahí, otros entrenadores del club fueron capaces de ver en mi aspectos de los que ni tan siquiera yo, en ese momento, era consciente, y fueron los que me empujaron a lanzarme. Siempre me acordaré que me decían que dirigía de forma “especial”. Tuve muy claro en qué categoría quería empezar y la más especial, la infantil, 12-13 años, primera etapa por la que me desviví. Compaginándolo con el Grado en Actividad Física y el Deporte, y el Prácticum de Final de Grado, tuve claro el camino que debía tomar y me prometí a mí misma “Haz que merezca la pena”.

¿Cómo te preparas tú como deportista?

Como deportista llevo una vida completamente ajena al fútbol, es decir, voy al gimnasio, nado y hago unos entrenamientos similares al triatlón. He llegado a entrenar entre cinco y seis días a la semana, sobre todo por las mañanas. Ahora, me escapo bastante a la montaña y hago sesiones algo diferentes.

¿Qué ha aportado a tu vida el fútbol y ser entrenadora?

Contando que todo empezó con una etapa más bien a escondidas y desconocimiento por parte de mi familia, tuve que asumir responsabilidad extra para seguir con todo lo demás que llevaba y sumarle una “extraescolar”, siendo consciente de qué implicaría no asumirla. Tenía claro que no volvería a pasar por una vivencia anterior. La asociación, de la que he hablado anteriormente, me aportó el llenarme de valentía para tomar esas decisiones y hacerme responsable del camino que quería tomar. Me desvivo por mi profesión y me sale solo. Le puedo dedicar horas y horas por placer y no me siento obligada en hacer absolutamente nada. Simplemente espero ser valiente el día que algo cambie y afrontar lo que venga de la misma manera.

¿Qué intentas inculcarles a las jugadoras que entrenas?

Yo no inculco nada, sólo transmito aquello que me ha marcado y me ha hecho evolucionar en cierta manera. Una de ellas es que tienen que valorar mucho lo que tienen, porque a veces pecamos de pensar que es súper sencillo lo que tenemos. Después de vivir diferentes experiencias, te hacen darte cuenta de todo lo que llegan a tener, a nivel de servicio, personas que están por ellas, las horas que se les dedica… Algo que les intento transmitir de una manera o de otra es la fuerza del grupo. Para mí, el equipo siempre debe significar un lugar seguro. Un lugar donde se te escuche y comprenda, donde se te apoye y se te empuje a ser mejor. Así se me enseñó en esa primera etapa y yo lo único que hago ahora es transmitir aquello que ha sido realmente importante para mí.

¿Qué le dirías a una niña que quiere dedicarse a lo tuyo?

Hace poco tiempo las niñas no se hacían esas preguntas porque no tenían referentes y ahora sí se empieza a preguntar. Es verdad, que lo que me he encontrado, en mi caso, son otros perfiles de entrenadoras que a lo mejor no han empezado, pero que están a punto de empezar y sí que me dicen: «Quiero seguir tus pasos». Primero de todo, me impactan esas palabras porque no soy absolutamente nadie. Lo único que he hecho es escucharme, seguir lo que mi interior me ha ido diciendo en cada momento y tomar decisiones que me empujaran a ello. Siempre les digo que al final cada una tiene que seguir su camino e ir valorando todo lo que te va llegando y seguir trabajando, pero sobre todo lo que puedo decir es que para vivir de esto, para mejorar condiciones o cualquier pequeño avance, tienes que priorizarlo al 100% dejando de lado otras muchas cosas. Por lo que me encuentro, mucha gente quiere vivir de esto, pero cuando empiezas a ser consciente del precio a pagar y de todo lo que debes dejar de lado llega una oportunidad por un contrato laboral que sea indefinido de cualquier otra profesión y la gente, hablando claro y pronto, deja esto y se va a hacer lo otro. En mi caso, siempre he estado dispuesta a reestructurar mi vida por todo lo que me aporta mi profesión. Esta temporada, por ejemplo, para poder asumir el ritmo de competición, viajes y demás, empecé a trabajar en un colegio cercano a las instalaciones, realizando diferentes funciones, de manera que las tardes y el fin de semana lo tengo liberado. Para mí mi profesión, que tengo muy clara cuál es, siempre ha ido por delante de casi todo lo demás. Primero lo que me hace vibrar y lo demás que encaje con ello, así de simple y de claro. En el momento que algo cambie, lo sabré.

¿Te han hecho sentir o te has sentido alguna vez discriminada por ser mujer en este deporte?

Después de reflexionar también en propias vivencias, no me he sentido discriminada en ningún momento por ser mujer, pero sí por pertenecer al futbol femenino. A nivel de condiciones es natural que en femenino, aún a día de hoy, estemos por debajo por razones obvias. Aun así, estamos dando pasos para esa evolución, aunque creo que se necesitarían muchas más críticas desde dentro para impulsar aún más esas mejoras y mucho menos defender lo indefendible y exigir lo que no se da. Mi realidad es que he tenido el privilegio de recibir dos oportunidades laborales en fútbol semiprofesional femenino y masculino. Similitudes y diferencias entre ellas, y etapas diferentes de crecimiento personal también entre ellas. Existen muchas confusiones y que van mucho más allá de simplemente masculino o femenino pero para eso hay que generar menos rumores y tener la suficiente valentía para vivirlas y poder hablar de experiencias propias. En ambas oportunidades he recibido visibilidad, buen trato y respeto por parte de todos los que me rodean. Incluso en campos, gradas, etc., nada de nada. En uno de esos campos en la experiencia en masculino, un señor mayor con un puro en la boca llamándome masajista o niños señalándome con el dedo con cara de sorpresa, todo lejos de sentir una supuesta discriminación. Hay cierto desconocimiento y muchas cosas están cambiando. Simplemente hay que adaptarse.

¿Crees que las mujeres en el deporte vamos avanzando, estamos estancadas o vamos para atrás?

Creo que para empezar tenemos que ser nosotras las que creamos más en todo aquello que podemos conseguir y dejar un poco de lado todo aquello que parece que está impuesto. Bastante tenemos con que esté impuesto como para que nosotras mismas le demos aún más importancia. No estoy de acuerdo en muchas cosas, obviamente, pero llevamos mucho tiempo de retraso y ahora mismo lo que toca es seguir apretando y que no haya más remedio que seguir dándonos oportunidades. Para mí hay algo muy claro, ahí fuera lo que se ansía es el éxito. Trabaja, crece, evoluciona y desarróllate en todo aquello que impulse hacia el éxito. Si hay quienes aún están en una etapa de progresión atrasada, y no quieren ver esa evolución en sus proyectos, son ellos los que tienen el problema y los que perderán más que ganarán.

¿Hasta dónde te gustaría llegar?

Yo al final no engaño con lo que digo. Todo el que me conoce sabe que estoy dispuesta a mucho por mi profesión, que no me paro y que ya he estado dispuesta a hacer las maletas para irme al extranjero. Esa oportunidad no salió por determinadas razones que no dependían de mí, pero estaba dispuesta a renunciar a todo. Aún sin llegarse a producir, lo que conseguí con mi toma de decisión fue increíble. Lo que está claro es que ahora soy muy feliz con lo que tengo, valoro mucho lo que se me da y la gente con la que me rodeo en el día a día. Por lo tanto, ahora mismo sé cuál es mi lugar.

De lo que más agradezco es de lo que personas de las que me he rodeado y me rodeo han estado dispuestas a hacer por mí, aunque eso implique que nuestros caminos se separen. Agradezco que se me priorice de esa manera, que se me aconseje tanto y que se hable tan bien de mí. Por esa misma razón, me hace aún más valorar qué tipo de personas tengo a mi lado, crecer con ellas y que todo lo demás puede esperar un poco más.

Yo no quiero llegar a nada, sólo quiero vivir, crecer y disfrutar con toda la diversidad de experiencias que pueda. Por ello, he ido tomando decisiones cuándo he sentido que era el momento.

Me sorprende que siendo tan joven tengas las ideas tan claras…

Voy haciendo lo que siento, de ahí esa evolución también a nivel profesional y esas ganas por mejorar y seguir creciendo. Además, siempre he dicho que lo profesional se adaptará a lo que quiera a nivel personal en cada momento.

Me gusta viajar, conocer gente y me siento atraída tanto por los cambios, como en ponerme a prueba en esa adaptación continua. A partir de ahí, valoré la manera de ajustar mi rol en lo que podría ser una posible salida. De ahí mi especialización hacia ser analista de datos, no sólo por ventajas colaterales sino por capacidad y talento que siento hacia ello, como también mi disfrute y ganas en querer dedicarle.

Hace un año viajé a África un par de semanas, en diciembre, pasé las navidades allí y fui a hacer un poco de lo que yo hago aquí, especialmente en lo que respecta a las emociones, con las que siento cierta conexión. Difícil de explicar, pero básicamente lo que en un momento, la autogestión emocional fue una necesidad, ahora me siento atraída incluso por las que me rodean. A medida que les iba explicando quién era, a qué me dedicaba, el por qué había decidido llevar todo ese material y el cómo lo había conseguido, sus caras y gestos me hicieron darme cuenta que había tardado demasiado en hacer lo que estaba haciendo.

Me lancé a esa aventura y en concreto en esas fechas, por diferentes razones que defiendo, y se me entienda o no, quiero vivirlo y verlo con mis propios ojos. Una vez más, existen demasiadas confusiones. Una vez más, puedo corroborarlo en primera persona.

Veo en la sociedad exactamente lo mismo que lo que he vivido de forma cercana. Puedes dejar que quienes te rodean te convenzan o puedes ser tu quién acabe convenciendo a base de actos. La manera de conseguirlo es siendo perseverante, tenaz y coherente con tus ideas y principios.

Todo ese camino y lo que está por venir, está al alcance de cualquiera, mujer o hombre, que tenga el coraje y el ímpetu por querer conseguirlo.

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