Por Alejandra Torray
YO– ¡Bueno, bueno, bueno! ¡Menudo lío se está formando en la puerta del Ambigú! No sé el motivo, pero la gente se agolpa en las escaleras y no dejan seguir subiendo… ¡Nada, que no podemos entrar! -¡Oiga, por favor! ¿Sabe qué está ocurriendo en la escalera que va al ambigú del teatro?
ESPECTADOR– Sí, señora. Es que hay un loco improvisando unos versos mientras cambia de nariz… ¡Y es que tiene unas cuantas! Las saca de un baúl junto con otra serie de artilugios… Parece que la gente se está divirtiendo y no se mueve.
YO– Me temo que ya sé de quién se trata. El “loco” va a ser el invitado de esta noche.
(Gritando)
-¡Fernando, por favor!…¿Puedes dejar que subamos y te disfrutamos tomando nuestro Manhattan en El Ambigú?
(Insisto)
-¡Fernando, por favor! …Desde aquí muchos ni te oímos ni te vemos.
(Desde lo alto, una voz profunda y timbrada, afable; aunque con autoridad )
FERNANDO– ¡Un momento!… Termino de dedicarles unas redondillas que he compuesto para Floro y Jacinto, que se jubilan después de acomodar a los espectadores de este teatro durante más de cincuenta años… ¿ No se van a ir así, sin más, verdad?
¡Solo pido un minuto de paciencia y un respeto para auténticos profesionales!
YO– De acuerdo, Fernando, no te enfades.
( Al cabo de unos minutos, una cerrada ovación se escucha por toda la escalera, y unos emocionados, Floro y Jacinto, acompañan al respetable a ocupar sus sillones en el Ambigú).
TELÓN
Como no podía ser de otra manera, tanto amor por una profesión, tanta cercanía, tanto arte y tanta soltura con el verso, solo podíamos encontrarlo en Fernando Aguado (Morboria Teatro) al que tenemos el gusto de presentar esta noche.
– ¡Valentino, un Manhattan para el Sr. Aguado! que se nos ha quedado seco con tanta redondilla, y más seco va a quedarse porque viene dispuesto a regalarnos más versos.
¡Nos gustaría pasar una noche entera con Morboria teatro en el Ambigú! Eva y Fernando, Fernando y Eva – tanto monta, monta tanto-, así cómo los hermanos de ambos, Álvaro, Ana y Trajano, han logrado una proeza en el mundo del espectáculo: sostener durante cuarenta y tres años un sueño.
La compañía de Teatro Morboria se creó, en efecto, en 1983. Se trata de una compañía tan singular como teatral por sus cuatro costados. Han representado un variado repertorio de clásicos y contemporáneos en todo tipo de espacios teatrales, siempre con el sello personal que les proporcionan su vestuario, atrezzo, calzado, maquillaje y caracterización creados en su propio taller.
Con motivo de su 40.º aniversario pudo verse una exposición de su “universo” en la Iglesia de San Agustín, en Almagro, donde además se les rindió un merecido homenaje en el Corral de Comedias en 2025.
Este verano, vuelven al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro con su nuevo espectáculo Entre bobos anda el juego. No dejen de ir a verlos; seguro que no se arrepentirán. Y si de camino quieren ir ambientándose con el verso y con la celebración del hecho teatral, les recomiendo Lírica para comicastros, libro que Fernando publicó también en el 2025 con la editorial Pigmalión y que sigue su exitoso recorrido.
Les decía que ellos son artistas y generosos; de ahí que Fernando nos haya compuesto y dedicado estos versos que leerán a continuación para abrir el otro gran festival internacional de teatro de verano: el que se celebra en Mérida.
A partir de este momento, cada semana, nos encontraremos con alguno de los profesionales que trabajan en las obras teatrales que conforman la 72.ª edición del Festival de Mérida.
De momento, disfruten con los versos, anímense a visitar Mérida, Almagro y sus espectáculos. Quédense hasta el final y escuchen el mensaje de audio que Fernando Aguado les ha dejado.
¡Hasta el próximo Manhattan!
Mérida
Hay un lugar en la Hispania
que antaño fuera la Iberia
llamado Emérita Augusta,
hoy conocida por Mérida.
En la mitad del verano,
cuando la calor aprieta,
cuando Helio, cruel monarca,
en su trono ígneo gobierna,
y lo hace con tal furor,
calienta tanto las piedras,
que se podrían hacer
huevos fritos sobre ellas
sin necesidad de aceite
ni de carbon ni de leña,
bien se podría decir
que es el infierno en la tierra
y el propio Pedro Botero
trae sus calderos a cuestas.
No sé qué tendrá Lorenzo
que con inquina se empeña
en derretir la ciudad
con sus rayos y centellas.
Pero Mérida resiste
la calor con entereza,
con empeño numantino,
con épica resistencia.
Y, para rizar el rizo,
cuando el mercurio se eleva,
para solaz de las gentes
en verano se celebra
su célebre festival
de teatro, que ya lleva
hartos años coleando:
¡Algo mas de siete décadas!
En su teatro romano,
ese milagro de piedra
que a la caída del sol
abre sus antiguas puertas
dando vida a los antiguos
versos de aquellos poetas
que escribieron hace siglos
en la Roma y en la Grecia,
allí acuden a millares
gentes de todas las tierras
a escuchar esas palabras
que, de antiguas, son modernas
y nos hablan de nosotros
que no hemos cambiado apenas;
así que pasen los siglos
y se acumulen las eras
seguimos siendo los mismos
tan geniales y tan bestias,
sublimes y despreciables,
plenos de gloria y miserias.
Seguimos empecinados
en guerrear en más guerras,
creyéndonos inmortales,
en acumular riquezas
arrasando donde vamos,
aniquilando el planeta.
Para que no lo olvidemos
los poetas nos recuerdan
lo que somos, poca cosa,
solo ceniza en la tierra.
¿Cómo pasar el verano,
cuando la calor aprieta,
cuando se alargan las horas,
cuando molicie acecha?
¿Cómo pasar el verano
cual si un mañana no hubiera?
¿Cómo pasar el verano?
Pues de la mejor manera:
Si os apetece reír
llegaos a gozar comedias
mas si preferís llorar,
venid a sufrir tragedias.
Que no os venza la molicie,
que no os pueda la pereza,
haced de la capa un sayo,
que por la noche refresca
y no dudéis ni un momento:
¡A Mérida, de cabeza!
Fernando Aguado.