lunes, junio 17, 2024

Navegando la adolescencia con altas capacidades: Desafíos y estrategias para familias y educadores

Por José Agustín Solís

La crianza y la educación de un adolescente con altas capacidades intelectuales representan un reto significativo para las familias. Estos jóvenes, dotados de un perfil único tanto en el ámbito personal como académico, demandan una guía y apoyo especializados para poder alcanzar su máximo potencial. La adolescencia, ya de por sí una etapa de grandes cambios y desafíos, se torna aún más compleja cuando se suman las características particulares de los chicos y chicas con altas capacidades. La doctora Yolanda López, con su amplia experiencia en el campo de la educación especializada, subraya la importancia de una atención personalizada que atienda tanto a las fortalezas como a las necesidades específicas de estos adolescentes.

Estos jóvenes suelen destacarse desde edades muy tempranas por su habilidad para aprender a hablar, leer y escribir de manera autodidacta, mostrando además excelentes capacidades de comunicación. Su curiosidad insaciable y su rechazo hacia las tareas mecánicas y repetitivas son también rasgos característicos. Poseen una memoria sobresaliente y una notable capacidad para procesar información, lo que se combina con un alto grado de creatividad y habilidades de liderazgo. Su interés por las cuestiones sociales y morales a menudo les distingue de sus coetáneos.

Sin embargo, la doctora Marta Tourón, también experta en el ámbito de las altas capacidades y el desarrollo del talento, advierte sobre los desafíos particulares que enfrentan estos adolescentes en el sistema educativo, especialmente durante la etapa de Secundaria. A pesar de compartir muchas características y necesidades con otros jóvenes de su edad, su nivel de inconformismo y crítica hacia la autoridad puede ser más profundo, lo que a veces complica su adaptación y relación con el entorno educativo y familiar.

El reconocimiento y la valoración de sus habilidades y logros son fundamentales, así como fomentar una mentalidad de crecimiento donde los desafíos se vean como oportunidades. La inclusión en programas académicos, artísticos o deportivos que se alineen con sus intereses puede contribuir significativamente a su desarrollo. La interacción social con otros jóvenes que compartan sus intereses es igualmente crucial, ya que proporciona un entorno de apoyo mutuo esencial para su bienestar emocional y social.

La exclusión y el rechazo por parte de sus iguales son problemas comunes que estos adolescentes pueden enfrentar, y en ocasiones, pueden ser víctimas de acoso escolar en mayor medida que otros jóvenes. Esta realidad hace aún más importante el papel de los padres y educadores en ayudarles a construir una autoestima sólida, fomentar el respeto hacia sí mismos y hacia los demás, y desarrollar habilidades sociales saludables.

La familia juega un rol crucial en el desarrollo de un adolescente con altas capacidades. Lejos de evitar el tema por temor a etiquetar o diferenciar a sus hijos, los padres deben abordar el diagnóstico de altas capacidades de manera abierta y positiva. Entender qué significa tener altas capacidades y comunicarlo de manera que el joven comprenda sus fortalezas y debilidades es fundamental para su autoconocimiento y autoestima.

Crear un ambiente familiar que promueva el diálogo, donde se validen las emociones y se enseñen estrategias de regulación emocional, es esencial. Así mismo, impulsar la motivación por el aprendizaje y ofrecer oportunidades significativas que estimulen su curiosidad intelectual son prácticas que los padres deben adoptar. Además, es importante exigir responsabilidad y compromiso, animando a los jóvenes a asumir retos y a cultivar su talento.

La formación de los padres sobre las altas capacidades y el acompañamiento por parte de especialistas durante el proceso de diagnóstico y atención son recomendaciones clave. En España, existen asociaciones dedicadas a apoyar a estos jóvenes y a fomentar la colaboración entre las familias y las instituciones educativas, con el objetivo de ver las altas capacidades no como un problema, sino como un regalo y una oportunidad.

En conclusión, el acompañamiento de un adolescente con altas capacidades requiere de un enfoque individualizado, centrado en el reconocimiento de sus características únicas y en la promoción de un ambiente de apoyo tanto en el hogar como en la escuela. La colaboración entre padres, educadores y especialistas es vital para asegurar que estos jóvenes puedan navegar con éxito los desafíos de la adolescencia y desarrollar plenamente su potencial.

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