Por Javier Cuenca
Hay preguntas incómodas cuyas respuestas pueden desencadenar situaciones inesperadas capaces de volverlo todo del revés, provocando desconfianza o recelo en quien hasta poco antes no albergaba ninguno de estos sentimientos, más bien todo lo contrario. Pues básicamente de eso trata “El drama”, película que firma un tipo llamado Kristoffer Borgli, autor entre otras de la peculiar “Dream Scenario” (2023), aquella en la que un padre de familia encarnado por Nicolas Cage se metía en los sueños de los demás sin ser consciente de ello. ¿Entienden ahora por qué empleo el adjetivo peculiar?
“El drama”
Dirección: Kristoffer Borgli
Intérpretes: Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates
Género: Drama
Duración: 106 minutos
Charlie (Robert Pattinson) y Emma (Zendaya) son una feliz pareja que está a punto de casarse. De hecho, cuando empieza la película se encuentran inmersos en los preparativos de la boda. Al mismo tiempo nos enteramos de la forma en que se conocieron e incluso de los prolegómenos de su momento presente. Para contarnos esas cosas, Borgli utiliza el recurso del flashback, una técnica a la que acude en varios instantes más del filme y, admitámoslo, de una forma un tanto pretenciosa.
Todo parece ir bien hasta que van con dos amigos a probar el menú de la boda y, en un momento determinado, la chica de la otra pareja propone que cada uno cuente qué es lo peor que ha hecho nunca en su vida. Se suceden a continuación una serie de historias más o menos truculentas hasta que le toca hablar a la futura esposa y, entonces, ella narra un suceso de la adolescencia que hace saltar las alarmas. A partir de ahí Charlie empieza a plantearse seriamente si debe casarse con Emma o, por el contrario, es mejor que no lo haga debido a aquel episodio adolescente, lo que le arrastra a una espiral de dudas y zozobras.

El drama es una película bien contada, que funciona como reflexión sobre la desconfianza generada por un hecho fortuito. Me resulta entretenida, lo que hace que me mantenga atento a lo que ocurre en la pantalla. Pero también intuyo que una vez agotado su metraje y resuelto el meollo, me será indiferente regresar a una cinta cuyo engranaje no ofrece mayor enjundia ni depara especiales sorpresas.
Borgli se asoma con acierto al suspense y sabe medir la tensión de la historia, haciéndola crecer a medida que la obra se aproxima a su desenlace. Es una película correcta sin más, carente de grandes pretensiones aunque sea un tanto pretenciosa a ratos, sobre todo cuando su realizador intenta dejar su sello de autor en una obra a la que se le notan las costuras de artefacto con ínfulas comerciales. Pattinson y Zendaya cumplen adecuadamente como pareja de diseño, arropados por unos secundarios que pasaban por ahí. Resultona, y ya.