miércoles, agosto 17, 2022

Sorolla y su luminosa oscuridad

Texto: Alexia Bonanno/ Fotos: Museo Sorolla

Una visita al Museo Sorolla de Madrid empieza por los jardines de la casa de Joaquín Sorolla. Este oasis en plena capital ofrece un momento de tranquilidad en el que los coches parecen lejanos y el barullo de la ciudad se ha quedado al otro lado de los árboles. En medio de las fuentes, de las plantas, de los frutos, de los mosaicos y de las estatuas, encontramos a pintores amateurs que al ruido del agua se agarran a sus lienzos. Y es que este momento forma parte de la exposición.

Junto al Ministerio de Cultura y de Deporte y la Fundación Museo Sorolla, el Museo Sorolla de Madrid propone una exposición sobre el uso del color negro del pintor valenciano. “Sorolla en negro” es una sorpresa para el visitante. Sorolla es el pintor de la luz y del color. Enseguida asociamos el nombre a los lienzos en los que vemos niños corriendo por la playa, que no solo se juegan en el mar, sino que se bañan en colores pasteles y todo tipo de luces. Inspirado de su ciudad natal, el artista ha sabido capturar los paisajes del Mediterráneo, gestionando con total maestría los tonos del alba, del mediodía, del anochecer y de la luna. Por esta razón “Sorolla en negro” es una excelente ilustración del amplio abanico de sus dotes pictóricos. El negro se puede considerar la antítesis del color, el contrario del blanco y de la luz. Sin embargo, este es necesario en la paleta del artista.

La exposición se organiza en cuatro secciones. En la primera vemos el uso del negro en los retratos de Sorolla. En la segunda sala se recogen las obras en las que el color tiene su importancia a nivel simbólico. Después la visita sigue con las obras en las que el pintor utiliza el negro y los colores oscuros como herramientas de contrastes para que resalten los blancos y las luces. Por último, nos encontramos con las monocromías, océanos de negros y de grises que demuestran el virtuosismo técnico de Joaquín Sorolla.

El negro para resaltar la vida de los retratos

Sobre un fondo oscuro, los retratos resaltan. En los rostros se combinan tres colores el negro, el blanco y el rojo. Las gamas oscuras en los retratos son a la vez los nietos de la tradición pictórica y también de una reinterpretación moderna en la que se consideran colores nobles, elegantes y de buen gusto. Permiten enfatizar las miradas de los retratados y transmitir mucho más que una simple imagen. El pintor consigue transmitir emociones y expresar el carácter de las figuras. El blanco aparece por pinceladas. Estas iluminan el rostro y recuerdan el poder de Sorolla con la luz. El rojo recuerda la vida, la sangre que circula, el lado humano de sus modelos.

El negro para expresar sentimientos

El negro tiene una connotación bastante negativa comparado al resto de la paleta cromática. Por esta razón el pintor los utiliza para representar y enfatizar la vejez, la guerra, el luto y la tristeza. El significado de los colores oscuros es cultural, lleva mucho tiempo representando valores negativos. En esta sala Sorolla utiliza el negro para ilustrar una España negra caracterizada por tipos de humanos o situaciones que denotan la dureza de la vida de la genta más humilde, para no decir pobres.  

El negro para reforzar el blanco

El negro resalta el blanco y el blanco resalta el negro. En esta etapa del recorrido queda demostrado el talento en el manejo del color sombrío. Entonces es interesante ver en obras “típicas” de Sorolla, en las que en el inconsciente colectivo son las clásicas representantes de la luz y de los colores la utilidad del negro. Este además de tener connotaciones es una herramienta que permite por el contraste con la luz destacar elementos. Las sombras enfatizan lo que las rodean.

El negro para completar el negro

Las monocromías son los últimos ejemplos de los dotes del pintor. En ellas proporciona emociones acentuando los contrastes y jugando todos los grises posibles e imaginables. Comparado a sus obras más vitalistas, estas transmiten melancolía. Sin embargo, la capacidad para ambos estilos es la misma. Es necesario interpretar la luz para que el negro tenga sombras, variaciones y relieves. El negro viene “manchado“ de blanco para poder multiplicarse en grises más o menos oscuros. Sin luz, Sorolla no podría pintar en negro y viceversa.

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