domingo, mayo 26, 2024

Una reforma inunda de luz, serenidad y sofisticación este piso diseñado por Alberto Aranda

Redacción/ Fotos: Gustavo Pozo

Hacer la vida más cómoda a sus propietarios era el objetivo principal de Alberto Aranda en la reforma de este piso ubicado en Jaén.

La vida es más confortable para los propietarios de esta vivienda, tras la reforma realizada por el interiorista Alberto Aranda. La extraordinaria luminosidad y la conexión visual es un valor añadido en la zona de día, mientras que la zona de noche se nutre de texturas cálidas, colores suaves y detalles que invitan al descanso más placentero.

Los elementos de mobiliario y decoración se han escogido minuciosamente, con una rica mezcla de estilos que armonizan a la perfección y hacen de la vivienda un lugar especial y muy acogedor.

El color se ha trabajado en profundidad, así como los elementos de arquitectura interior. La calidez de la madera de roble viste el pavimento de toda la vivienda. En paredes y techos se han utilizado finas molduras, lo que consigue mayor elegancia. Por otra parte, los papeles pintados dan carácter y diferencian distintos ambientes; los encontramos en habitaciones, cocina, baños e incluso enmarcados a modo de cuadros en la zona de distribuidor.

Cocina y salón-comedor independientes, pero con conexión visual

Las paredes de cristal y madera blanca unifican, y a la vez delimitan, la zona de día. El objetivo de estas divisorias acristaladas, que envuelven la cocina y la convierten en una estancia totalmente transparente, ha sido potenciar tanto la sensación de amplitud como la entrada de luz natural.

En el salón es protagonista indiscutible un gran sofá realizado a medida en terciopelo rosa. Ubicado de espaldas al comedor, ayuda a zonificar. Es curvado, de respaldo bajo y textura aterciopelada, llevando gran frescura al espacio. Los cojines contrastan en tonalidades en verde y rosa pastel.

El comedor recibe generosas dosis de luz natural, que entra por tres grandes ventanas y se tamiza a través de cortinas venecianas en blanco. La mesa ovalada es un diseño al más puro estilo Art Déco (Vical Home) con sus dos pies de líneas rectas en acero dorado y un gran sobre de mármol blanco. Se ha combinado con sillones de estética tradicional, realizados en madera, caña y fibras naturales trenzadas, lo que genera un contraste interesante. En el techo destaca una lámpara de pequeñas esferas en blanco y negro (Aromas del Campo).

Una cocina cómoda donde fluye la luz

La luz natural que entra por las ventanas de la cocina fluye al resto de la vivienda gracias a sus paredes acristaladas. El mobiliario es blanco, con frentes lisos sin tiradores, y las encimeras negras. Una de las paredes se ha revestido con un papel pintado en distintas formas elípticas.

La cocina es un lugar práctico y funcional y, aún siendo protagonista la isla, se han evitado los típicos taburetes altos para apostar por la comodidad. Por un lateral de la isla de la cocina, Alberto Aranda ha diseñado un sobre de madera a una altura más baja, ideal para desayunar o tomar algo de manera informal, pero acompañado de unas cómodas sillas de un verde aterciopelado.

La campana extractora queda camuflada en el techo. La isla cuenta con enormes cajones bien distribuidos, que optimizan el espacio de almacenamiento. Los electrodomésticos grandes, como la nevera o el lavavajillas, quedan integrados y discretamente escondidos.

La zona de noche invita al descanso

La serenidad que aportan los tonos claros y los tejidos suaves, contribuyen a generar una atmósfera apacible y de descanso en las habitaciones de la vivienda. Los cabeceros tapizados aportan calidez a las paredes, revestidas con papel pintado o decoradas en blanco con el relieve de finas molduras.

El gusto por los detalles en dorado está presente en algunas piezas de mobiliario como mesitas, espejos y lámparas, aportando una nota de sofisticación.

Dos baños muy distintos donde se maximiza el espacio disponible

Aun siendo de estilos muy diferentes, la distribución diseñada para los dos baños de la vivienda por Alberto Aranda ha buscado maximizar el espacio disponible.

Uno de ellos, más desenfadado, nos sumerge en un mundo submarino a través de formas ondulantes y un papel pintado de peces. Aquí se ha generado un juego de espejos interesante, uno sobre el lavamanos y otros dos sobre las puertas de los armarios. Estos últimos emulan ventanas, enfatizando la sensación de profundidad. Las formas ovaladas, tanto de los espejos como del mobiliario, contribuyen al dinamismo del espacio.

El otro baño se caracteriza por un estilo contemporáneo y formal, marcado por contrastes en blanco y negro, toques sofisticados en dorado y el predominio de líneas rectas.

En definitiva, Alberto Aranda ha diseñado una vivienda acogedora, contemporánea, práctica y funcional. Para ello, ha trabajado primero en una nueva distribución, con la que ha conseguido optimizar el espacio y la sensación de amplitud, y segundo en el interiorismo, generando una atmósfera cálida y familiar, llena de color, a través de una cuidada selección de piezas de mobiliario y decoración.

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