viernes, abril 19, 2024

El Ronroneo de los Gatos: Comunicación, misterio y vínculo

Por José Agustín Solís

El ronroneo de los gatos representa una forma singular de comunicación entre estos animales y los seres humanos, manifestando sentimientos de contento, dolor, o necesidad de alimentación. Este fenómeno, único en ciertos felinos como el gato doméstico, el chita, el puma, y el ocelote, no solo encanta a las personas por su sonido relajante, sino que también cumple una función comunicativa esencial, aunque todavía envuelto en misterio. Según Stefania Pineda, experta en comportamiento y bienestar animal de la Universidad Complutense de Madrid, el ronroneo se origina en la laringe del gato, gracias a unas almohadillas de tejido graso que les permiten emitir sonidos de baja frecuencia.

La creación de este sonido implica un proceso complejo controlado por el cerebro, que regula los músculos de la laringe para modular el flujo de aire, produciendo así vibraciones entre los 25 y 30 Hz. A menudo, el ronroneo se asocia con momentos de calma y bienestar, especialmente cuando el gato interactúa de manera cercana con su dueño, mostrando un lenguaje corporal de relajación y confianza. Sin embargo, también puede presentarse en contextos de estrés, dolor o hambre, lo que demuestra su multifuncionalidad en la comunicación gatuna.

Además de la interacción con humanos, los gatos pueden ronronear entre sí, especialmente en un entorno doméstico, donde todas sus vocalizaciones buscan de alguna manera comunicarse con las personas. La intensidad del ronroneo varía entre individuos, posiblemente debido al tamaño de las almohadillas laríngeas, pero la ausencia de ronroneo no necesariamente indica falta de afinidad con su humano. Los gatos comienzan a ronronear desde muy jóvenes, alrededor de los dos o tres meses, como parte de su desarrollo social y fortalecimiento de lazos con su camada.

En el contexto de la camada, el ronroneo sirve para captar la atención de la madre, evocando cuidado y protección, además de ayudar a evitar peligros al hacerse perceptibles ante ella y no ante depredadores. Este comportamiento, según João Pedro Monteiro, también especialista en comportamiento animal de la misma universidad, ha evolucionado con la domesticación, creando una conexión emocional positiva con los humanos, hasta el punto de sugerirse beneficios terapéuticos tanto para el receptor humano como para el propio felino, aunque aún no hay estudios concluyentes al respecto.

El amasado es otra conducta característica, relacionada con el instinto de supervivencia desde la lactancia y que persiste en la adultez como una expresión de confort y afecto. Este acto, que implica el uso de las zarpas en una superficie blanda o sobre el humano, no solo busca la relajación sino también fortalecer el vínculo social con aquellos a quienes consideran parte de su círculo cercano. El amasado, al igual que el ronroneo, puede tener también la función de marcar territorio y crear un ambiente de seguridad y comodidad para el gato.

Ambas conductas, el ronroneo y el amasado, son manifestaciones complejas del comportamiento felino que reflejan la profundidad de su relación con los humanos y otros gatos. Aunque todavía quedan incógnitas sobre estos comportamientos, lo que es indiscutible es el vínculo emocional y la comunicación efectiva que establecen con los seres humanos, marcando un fascinante aspecto de la convivencia entre especies y la evolución conjunta de gatos y personas a lo largo de la historia de la domesticación.

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