martes, abril 16, 2024

Julia Creus: “Ni yo ni nadie del reparto de ‘Merlí” llegamos a imaginar el éxito que tuvo la serie”

Texto: Javier Cuenca/ Fotos: J.C.

Julia Creus asegura que el principal motivo por el que se dedica a la interpretación es ella misma, el disfrute que le produce encarnar a diferentes personajes. Aunque de pequeña le atrajeron la gimnasia rítmica y el ballet, pronto se dio cuenta de que lo suyo era meterse en la piel de otros y a ello se lanzó con decisión. A lo largo de la siguiente entrevista descubrimos a esta joven actriz tarraconense, galardonada internacionalmente y conocida sobre todo en España por su personaje de Mónica de Villamore en la serie “Merlí”.

Puede que a muchos el nombre de Julia Creus (Tarragona, 1994) no les diga nada en un principio, pero si mencionamos la serie “Merlí” y su personaje de Mónica de Villamore, una de las alumnas del instituto en el que da clase el peculiar profesor de Filosofía, empiecen a identificarla y a reconocer en ella a una actriz de talento. Porque, además de esta popular serie, Julia ha hecho teatro musical, ha aparecido en otras producciones televisivas y tiene pendiente de estreno una película sobre Salvador Dalí.

Al empezar esta entrevista, la prevengo de que mi primera pregunta no será nada original, pero me interesa saber qué significa para ella ser actriz, qué le aporta el hecho de meterse en la piel de un personaje. “Pues el otro día precisamente estuve reflexionando sobre esto”, dice, “porque estaba leyendo un libro que ha hecho Lucy Lenox, la directora de casting, en el que habla justamente un poco de estas cosas y te hace preguntarte qué tipo de actriz o actor eres, y la verdad es que me di cuenta de que lo hago cien por cien por mí, no a nivel del entorno o la fama”.

Me cuenta que siempre fue una niña muy soñadora y con mucha imaginación, y la mayoría de la gente, una vez supera la infancia, diseña normalmente una vida y hacia dónde va a ir: estudiar una profesión, dedicarse a ello, etc. “Pero de repente poder vivir otras vidas, experimentar, ponerte en la piel de tantos personajes tan diferentes y que cada producto sea prácticamente como vivir otra vida es lo que más me gusta de esta profesión”, afirma.

No obstante, podemos leer en su biografía que en su infancia y adolescencia cultivó la gimnasia rítmica, llegando a participar en competiciones nacionales, y de ahí se pasó al ballet, al que le consagró tres años de aprendizaje. Disciplinas ambas que, dice, están muy relacionadas con el arte de la interpretación, pues “no deja de ser también expresarse a través del movimiento, muy conectado con mi trabajo ahora. Así que no iba tan perdida, pero sí me di cuenta de que no era a lo que me quería dedicar exclusivamente”.

En cualquier caso, insiste en que tanto la gimnasia como el ballet fueron “la puerta y la excusa” para ser actriz. “Mi madre había sido bailarina de joven, una buena bailarina, aunque lo abandonó por motivos familiares. Pero mi excusa para llegar a hacer interpretación, la primera vez que me apuntaron a un curso de fin de semana, fue porque yo dije que quería mejorar mi expresividad en mis bailes de clásico. Lo vendí por esa rama, porque mis padres tenían una visión bastante realista y precavida sobre lo complicado del mundo de la interpretación y tenían razón. Pero el primer paso que di en esa dirección fue gracias a la danza”, rememora la actriz.

De especialista a estudiante de instituto en una serie de éxito

 Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación fueron como especialista de acción en algunas películas, tanto haciendo de sí misma como de doble de otras actrices, trabajos que desempeñó, según cuenta, para ganarse la vida. “Como sabemos, el mundo del actor y de la actriz no tiene una gran estabilidad, sobre todo en los primeros años de trayectoria: estás intentando encontrar tu oportunidad para mostrar de lo que eres capaz y tienes que conseguir maneras de darte visibilidad. Mi condición de gimnasta me daba ventaja en ese campo, y para cuando yo empecé a hacer de especialista no había tantas mujeres ni tantas escuelas de formación”, explica.

También se ha dedicado al teatro musical, y en 2013 interpretó uno de los papeles principales en la obra “Boig per Tù”, basada en éxitos del grupo catalán Sau, la primera producción profesional en la que intervino y que supuso para ella “una sorpresa enorme porque el tema de cantar es mi talón de Aquiles, mi mayor inseguridad”. Sin embargo, sus profesores y entorno más cercano la animaron a presentarse a las pruebas asegurándole que no perdía nada por intentarlo, y aunque estuvo a punto de desistir en el último momento, impresionada  por el talento de quienes se postulaban, finalmente lo hizo y le dieron el papel.

Para mí fue una de las experiencias más completas porque aprendí muchísimo de compañeros de reparto que llevaban muchos años trabajando y del director, Ricard Reguant, y la verdad es que fue una experiencia súper enriquecedora y de las que me llevo con más cariño”, dice.

Y ya en 2015 llegó el papel por el que es más conocida para el gran público, su personaje de Mónica de Villamore en la serie “Merlí”. Cuenta que su participación en ella llegó en un momento “muy interesante” en el que venía de un periodo de sequía laboral tras haber participado en “Boig per Tù” y en un par de películas con papeles muy pequeños, además de haber sufrido un “desengaño enorme” al ser descartada de una producción teatral en la que le aseguraron que contaban con ella.

Llegó en un muy buen momento, y creo que eso hizo también que lo viera y lo viviera de una manera diferente. Para mí fue un primer paso: nunca imaginé el éxito que iba a tener, nadie de nosotros, del reparto, lo hubiera imaginado. Sencillamente lo hicimos con todo el cariño y sin ningún tipo de pretensión. No pretendíamos conseguir lo que se llegó a hacer, era inimaginable prácticamente entonces, y creo que el trabajo hecho en el día a día fue lo que hizo que fuera una serie que funcionó tan bien. Haber podido formar parte de eso la verdad es que fue una pasada, y como te digo me llegó en un muy buen momento. Fue un poco una lección de vida para mí, de darte cuenta que hay altos y bajos”, relata.

Recuerda, asimismo, que justo una semana antes de empezar el rodaje de la primera temporada de “Merlí” le concedieron un premio en Estados Unidos por su interpretación en el cortometraje “In The Box”, en el marco del festival 48H Film Project Awards. “También me fue muy bien ir al otro lado del charco y vivir la semana de los Oscar y todo allí porque de repente me puso los pies en el suelo. Me di cuenta de cómo de grande era aquello y de que yo sencillamente estaba empezando a dar mis primeros pasitos, tambaleándome apenas, y me hizo como ponerle más ganas de trabajar, crecer y expandirme”, cuenta.

En este momento Julia Creus tiene pendiente de estreno una película, “El caso Ángelus, la fascinación de Dalí”, dirigida por Joan Frank Charansonnet, que probablemente llegue a los cines el próximo año. “Hay un elenco de talento muy experimentado y ha sido una gozada haber podido trabajar con ellos”, dice.

Para terminar le digo que me gustaría saber quién o quiénes son sus referentes en el mundo de la interpretación, esos modelos, si los tiene, de los que aprender y en los que puede verse reflejada. “Yo siempre dije que mi ideal de carrera sería poder mantenerme a lo largo de los años. O sea, preferiría coger una posición de actriz secundaria si fuera necesario, me da igual, pero poder estar constantemente trabajando y poderme adaptar a la edad y los tiempos que corren”, señala.

En ese sentido, dice que, obviamente, su referente es Meryl Streep, “no me quedo precisamente corta (ríe), porque es una actriz que ha sabido adaptarse muy bien a cada momento de su carrera«. Añade que una de las cosas que más le fascinó de ella es su breve aparición en la película “Sufragistas” (2015), donde logra construir un personaje en apenas dos escenas y a la vez dejar paso al talento de otras actrices que aparecían en el filme. “Me parece brillante que una mujer como ella no tenga el ego de querer ser la absoluta protagonista ni querer hacer las cosas a su medida, sino que se adapte a todo esto y brille con esa luz en tan poco tiempo”, subraya

Sea como fuere, Julia Creus es consciente de que resulta muy difícil vivir de la interpretación, y “quien diga lo contrario creo que miente”. “Absolutamente todos pasamos por altos y bajos, indiscriminadamente, independientemente de perfiles, de edades, de reconocimientos. Es una carrera en la que nunca sabes si tu próximo proyecto está a la vuelta de la esquina o a cuatro años vista. Al menos proyectos importantes, obviamente pequeños trabajos los vamos haciendo todos”, asegura.

Y continúa: “Es una profesión que realmente si no es vocacional, si no la amas por lo que es en sí, es muy poco rentable. El desastre emocional, físico y psicológico que produce tiene que ser compensado por esos pequeños momentos de trabajo y de pantalla. Desgraciadamente son muy pocas las personas que hoy en día puedan decir que viven de esto, sobre todo aquí en España”.

La actriz indica que ha tenido más oportunidades de trabajar en los últimos años en Estados Unidos que aquí, sobre todo desde su aparición en “Merlí”. Y es que, dice, en dicho país existe una industria dentro de la propia industria audiovisual, con un montón de producciones que, aunque no son de primera línea, tienen mucha calidad y una visibilidad importante. “Eso es lo que me genera envidia en cierto aspecto porque me da la sensación de que hay más oportunidades para todo el talento”, concluye.

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