domingo, mayo 22, 2022

Rubén Antón, artista: “Lo que tenemos que hacer es salir fuera y contar nuestras historias al público que no las conoce”

Texto: Sandra Cuenca/ Fotos cedidas por Rubén Antón

Rubén Antón es un artista dedicado a hacer retratos vectoriales de Drag y travestis, vive en el Raval de Barcelona y su camino no ha sido fácil. Sus obras tienen mucho color, pero sobre todo cuentan historias maravillosas en cada trazo y en cada detalle. Él se considera un profesor de la Historia del travestismo  y el transformismo, porque no solo hace retratos, Rubén investiga y estudia esa parte de la historia donde los transformistas empezaron a surgir y a convertirse en artistas.

Rubén comienza en el mundo del arte en el 2017, aunque siempre ha sido un apasionado. Lleva toda la vida dedicado a la publicidad y al diseño gráfico. En algún momento pensó que llevaba muchos años dedicados a hacer lo mismo y que no tenía un estilo propio que le caracterizase, necesitaba crear un arte más personal, “empecé a desarrollar mi parte artística probando diferentes técnicas, sobre todo las digitales”, nos cuenta el artista. Su situación económica en aquel momento no le permitía invertir en lienzos y pinturas, por lo que hacerlo de manera digital era más fácil. Se decantó por el retrato vectorial y además piensa que muy poca gente lo está haciendo. “Es un arte que todavía está en desarrollo”, reconoce y añade, “cuando yo empecé utilizaba las redes sociales para enseñar mi trabajo y lo imprimía para mostrarlo en exposiciones”. Sigue en ese proceso de adaptación a lo digital porque sabe que el futuro es digital y, en este momento, siente que su arte es demasiado digital para lo convencional y demasiado estático para lo digital. “Estoy ahí, en una etapa de descubrimiento viendo de qué forma lo puedo animar, que ocurra algo en la imagen, así, cuando lo digital llegue al 100%, tenerlo todo preparado”.

Rubén firmando una de sus obras

¿Por qué contar la historia del transformismo y el travestismo en tus obras?

Realmente, cuando empiezo a desarrollar esta faceta artística mía, lo hago gracias a una fiesta (se acaba de celebrar el 5º Aniversario aquí en Barcelona), “Pluma”, organizada por un bailarín londinense. Era una fiesta en la que tanto hombres como mujeres eran bienvenidos; travestis, gais, heterosexuales… Era un entorno seguro donde el que no se atrevía a maquillarse para ir a una fiesta, allí podía hacerlo. Yo, como artista, pensé en si podía aportar algo, sin ser un artista escénico, a ese momento cultural que estaba viviendo y en el que todas mis amigas se dedicaban al transformismo y al travestismo, además, ellas son unas artistas cojonudas. Es cuando decido retratar a toda la gente que tengo a mi alrededor, esas artistas que estaban empezando. Comencé por las actuales y, las que llevaban muchos años se sorprendieron de que no las hubiera retratado a ellas, empezaba a hacer exposiciones con las actuales. Es cuando me doy cuenta de que había una necesidad enorme, tanto del reconocimiento de las que estaban empezando y buscaban trabajo, como de las que llevaban toda la vida dedicadas al espectáculo y nadie las prestaba atención. Entonces, pensé en porqué nadie se había molestado en recuperar toda esa historia que forma parte de nuestro colectivo y que, además, son artistas increíbles, artistas que han hecho cosas en momentos en los que la sociedad no estaba preparada ni siquiera para ello. Es ahí cuando empiezo a investigar y creo mi canal de Podcast, comienzo a hablar con unas y otras, para mí, aquello era como dejar constancia de todas esas historias. Ahora, esas historias las estoy llevando a otros ámbitos en Barcelona, como centros culturales o casas de barrio. Lo estoy moviendo en galerías y en otros sitios más pijos, como el viaje a Dubái, que para mí ha sido una fantasía. Realmente lo que quiero es acercarlo a la gente de la calle, acercar la noche a la luz del día y además, si puedo contar una historia buena y unir a diferentes generaciones, sería muy bueno. Cuando llegué a esto empecé de cero, ahora es como si todo se hubiera despertado y parece que se ha puesto de moda algo en lo que llevamos años trabajando, que además considero muy importante. Barcelona es una ciudad pionera y vanguardista en el tema de la performance. Me he conectado con finales del siglo XIX, con artistas que pasaron por Barcelona, por el Paralelo, por el Rabal y por los cabarets que teníamos aquí antes de la Guerra Civil.

Antes de sentarte a pintar, ¿En qué te inspiras? ¿Tienes claro lo que vas a hacer?

Muy claro, piensa que mi trabajo es digital. Cuando inicio un documento es como un lienzo en blanco, ya tengo mi estilo propio de retrato, muy frontal y con mucho equilibrio entre un lado y otro, que solo tiene un ojo y una serie de características que me permite jugar mucho con el retrato y hacerlo mío, pero sí que tengo muy clara la imagen icónica del personaje. Cuando estas retratando a un artista seguramente tiene un look muy icónico que le hace más reconocible dentro del panorama pop. Mi forma de realizar los retratos es transmitiendo lo que para mí les hace icónicos. 

Llama la atención que solo pintes un ojo en todos tus retratos, cuando en una Drag los ojos son algo muy importante, por su color, forma…

Hay una historia. Si te das cuenta, en los dibujos animados cuando se representa la masculinidad y la feminidad, las chicas siempre llevan pestañas postizas. La diferencia, por ejemplo, entre Mickey Mouse y Minnie es el lazo y las pestañas largas. Cuando yo empecé a hacer los retratos de mis amigas travestis, hacía media cara de “civil” como digo yo, persona del día a día y la otra mitad como Drag Queen. Era muy divertido ver dónde y cómo llevaba la ceja o si la lleva igual pero más oscura. Tengo la suerte de conocer las dos caras del Drag, tanto la parte privada como la pública. Cuando pasó el tiempo pensé que era mejor quedarme con la fantasía del personaje, que al fin y al cabo era lo que más llamaba la atención. Tiré por la parte más Drag y cuando dupliqué la cara me di cuenta que la otra parte era igual, no hacía falta hacerla. Dentro de ese minimalismo del retrato, terminó convirtiéndose en una seña de identidad que, realmente, no busqué en un primer momento pero que se ha hecho muy reconocible.

¿Cómo definirías el tipo de arte que haces?

Yo soy retratista vectorial, como técnica y resultado final. Es un tipo de retrato digital que se hace como haría su trabajo un delineante o arquitecto. Es un diseño digital simple, pero que cuesta mucho trabajo conseguir el resultado final que quieres.

¿Un poco estilo Andy Warhol?

Podría ser en el sentido en el que Warhol fue de los artistas pioneros en generar obra original desde la copia. Igual que él hacía una fotografía, digitalizaba y preparaba una plancha de serigrafía en la que la imagen principal estaba en tinta plana, negro por ejemplo, luego le metía los colores de base al lienzo para después colocar la plancha encima, y terminar como de imprimir la foto, digamos. Trabajaba por capas, exactamente igual a como podemos trabajar de forma digital. Warhol es el pionero del arte pop, del arte comercial y de la venta de la copia de arte. Creo que toda la generación del digital somos herederos de todo ese arte Pop. Pero no es igual, porque el arte de Warhol se trabajaba de forma plástica, con pintura y el resultado final era una pieza única.

Tus obras tienen muchísimo color, ¿el mundo del drag y del transformismo es igual de colorido?

Por supuesto, no hay límites. Además el drag lo puede aplicar cualquiera. El travestismo lo llevamos dentro todos y todas en el momento en el que nos quitamos la autocensura. Llevar el ojo súper maquillado  puede ser súper travesti, según dentro de que contexto.

He leído en alguna entrevista que has acuñado la palabra “neotravestismo”…

La llevo hasta tatuada en la rodilla. Para mí, el neotravestismo es la conciencia de la performance aplicada al día a día. Es el resultado de distintas eras y estéticas que hemos estado aplicando a lo largo de las épocas. Todo lo que se ha llevado antes podemos aplicarlo ahora, puedes llevar un look ochentero, de los años 30 o hippie y no significa que estés fuera de la época. Es decir, la conciencia de que forma te vistes, que ofreces en tu entorno y que generas en el espacio que tienes a tu alrededor con la ropa que llevas puesta.

¿Ha sido duro el camino hasta llegar a donde estás ahora?

Muchísimo, incluso he recibido críticas desde el propio colectivo. De repente, se empezaba a ver como si yo me estuviera aprovechando de la imagen de las transformistas para vender mis piezas de arte. Todas mis amigas han vivido este camino conmigo hasta ahora, considerando que aún me queda mucho camino por hacer, porque todavía tengo que salir de mi burbuja marica, porque hay que salir de ahí. Lo que tenemos que hacer es salir fuera y contar nuestras historias al público que no las conoce. Ha sido muy duro, yo me he visto en situaciones de no tener ni para comer y gastarme el dinero en imprimir mis obras para exponerlas en un sitio, ya que consideraba que era importante hacer ese trabajo. Pedir dinero para comprar marcos para poder exponer, cuando a lo mejor no tenía ni dinero para pagar la luz o me habían cortado el teléfono. Ahora tengo un trabajo estable y sigo generando e invirtiendo en mi arte, llevo un tiempo duro de cojones y durante la pandemia también. Pero por el camino me he encontrado con gente maravillosa. Al final, me he posicionado en un lugar como profe de historia del travestismo y el transformismo, no me estoy poniendo en un lugar de activismo, yo digo que soy arqueóloga de travestis.

¿Qué estas preparando ahora? ¿Algún proyecto nuevo?

En marzo he tenido 7 exposiciones funcionando a la vez, en Barcelona y una en Dubái. Tengo otra exposición que monté con una artista afrodescendiente, “Dona mujer woman”, que es de referentes afro, de mujeres negras desde el siglo XVII hasta la actualidad. La montamos en pandemia, primavera del 2020, y lleva moviéndose un año y medio sin parar. Ese proyecto sigue ahí, está gustando mucho y no paran de pedirlo en varios sitios. Es muy colorido y lo hemos hecho en lugares públicos y centros cívicos, creo que es importante llegar a todo el mundo. Estoy haciendo la segunda parte de Neotravestismo y he lanzado la de Alta tecnología travesti que es toda de referentes transexuales. También tengo un proyecto de folclóricas, quiero hacer una línea algo más comercial, me apetece seguir el hilo conductor de las transformistas que imitaban a las folclóricas y hacer una colección de 9 o 10 piezas de retratos de folclóricas, tipo María Jiménez y meter a Paco Clavel.

Cuéntame de la exposición de Dubái… que no parece el sitio más idóneo para exponer tu arte, ¿no? A ver, depende del punto de vista desde el que lo veas. Yo estoy dirigiendo una galería de arte en Sitges, desde finales del verano pasado y la dueña de la galería quería que fuéramos a exponer a Dubái, a una feria de arte internacional. Fue mucho papeleo, mucho trámite y mucha pasta. Dudé en que colección llevarme, la verdad, al final me llevé la de Alta Tecnología travesti. No quería ir con una colección que fuera fácil de ver y me decidí por esta, además allí está prohibido el travestismo por ley, es un país en el que te pueden detener por vestirte de mujer. Llevar una exposición así a un sitio como Dubái me parecía muy interesante, me da pena porque no se ha podido difundir todo lo que nos hubiera gustado. Ha sido muy satisfactorio en lo personal, ya que he conseguido llevar mi exposición allí, pero en el fondo me hace pensar en lo bien que estamos aquí, aunque nos quede muchos derechos por conseguir y mucha lucha por delante. Dubái ha sido toda una aventura.

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