sábado, noviembre 26, 2022

Villamalea, un pueblo albaceteño que deberías visitar

Redacción/ Fotos: Ayuntamiento Villamalea

Villamalea es una localidad de la provincia de Albacete, que tiene unos 4100 habitantes.

La actual denominación de Villamalea es originalmente árabe y significa “Bonita”. Según los vestigios arqueológicos encontrados en sus alrededores, los orígenes de este pueblo son muy antiguos. A principios del siglo XIII la zona de Villamalea debió pertenecer al pequeño alfoz de Iniesta, posteriormente, durante los siglos XIV y mitad del XV, estos territorios pertenecieron al Señorío o Marquesado de Villena. En esa época el pueblo debió ser una aldea. Villamalea o San Juan de Villamalea, como aparece en los textos antiguos, obtuvo su autonomía municipal en el siglo XIX.

Hay un nombre en la historia de Villamalea, German Carrasco, El Bizco, nacido en la localidad en 1900. De familia de pequeños campesinos y con fuerte temperamento, vivió conflictos políticos contra el caciquismo impuesto en la villa. Fue conocido en el pueblo por protagonizar diversas revueltas contra la Guardia Civil. Muere en 1937 luchando en el frente de Madrid. Hay un dicho popular en Villamalea: “Pídele a Dios pan, y luego pídeselo al Bizco, a ver quién te lo da primero”.

Patrimonio histórico-artístico

Villamalea aún conserva, en bastante buen estado y en el centro de la localidad, el edificio que en otros tiempos fuera Ermita de la Concepción y que se construyó a finales del siglo XVI. En su interior se conserva la estructura lineal de la techumbre que forma un bello artesonado. También encontramos la Iglesia se Nuestra Señora de la Anunciación, que aunque su construcción data del periodo Gótico, la mayor parte se construye en el siglo XVII, construcción barroca. Se caracteriza por una nave única de cabecera semicircular, cubierta por una bóveda de cañón. En el exterior destacauna sólida torredel siglo XVIII y una portada lateral.

Encontraremos los restos del denominado Molinico, un molino harinero, que pertenece al patrimonio industrial de Villamalea.

Patrimonio Natural

La localidad albaceteña tiene espacios naturales que merece la pena visitar, es la reina de los Tollos de la Manchuela. Los más conocidos son “La cueva de los Ángeles” y el de “La Tortuga”. La Cueva de los Ángeles es un curioso lugar y uno de los mayores reclamos para el turismo local. Es una cueva que tiene una pequeña rambla de agua natural, cuyo origen es el agua de la lluvia. Existe una leyenda acerca de esta cueva. Actualmente está incluida en una ruta de senderismo homologada y ha sido restaurada para su mejor acceso y preservación. La ruta del Tollo de la Tortuga empieza en la Ermita de San Antón y nos llevará a conocer una parte del valle Cabriel por el que transcurre la rambla del valle. Además de las vistas a las hoces del Cabriel y el Moluengo, también es de especial interés para el avistamiento de aves, ya que se trata de una Zona de Especial Protección de Aves. No podemos dejar de ver el Valle del Cabriel, que pertenece a la Red Natura 2000 “Hoces del Cabriel, Guadazaón y Ojos de Moya”, del que Villamalea cuenta con 5.443 hectáreas. Se encuentra a 15 km del casco urbano y está formado por sierras interiores y valles circundantes a los barrancos del río Cabriel. Destacaremos también el Platanero de Tamayo, un platanero centenario de 30 metros bajo el que se organizaban bailes riacheros. Está ubicado a escasos 100 metros, río arriba, del puente de Tamayo, al lado de la antigua iglesia y restos de la antigua aldea y molino.

Fiestas

En Villamalea el 15 de Agosto celebran las fiestas en honor al Cristo de la Misericordia con una de las costumbres más curiosas de la provincia, se trata de la «Carrera de Camas», todo un derroche de imaginación y divertimento.

En enero, 16, 17 y 18, se celebran las Fiestas de San Antonio Abad, que comienzan el día 16 a medio día, cuando el pueblo se acerca a los alrededores de la Ermita para comer y donde a continuación se reparte el tradicional puñao.

Gastronomía

En la zona podemos encontrar los platos tradicionales como los derivados de la matanza del cerdo, el ajo blanco, el gazpacho manchego, el moje, etc. Dulces como los bocaillos, las torrijas de Semana Santa, los polvorones dormidos, los sequillos de San Antón y sus famosos vinos de la Manchuela.

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