sábado, diciembre 9, 2023

Woody Allen regresa al thriller

Por Javier Cuenca

He de confesar que albergaba serios temores ante la posibilidad de que esa nueva Inquisición que pulula por el mundo, impartiendo su dudosa justicia y su execrable censura, impidiese que llegara a los cines la nueva película de ese genio neoyorquino llamado Woody Allen. En mi caso, y estoy seguro de que en el de muchos otros, ha sido un acontecimiento muy grato poder asistir cada año a un nuevo título parido por el cerebro de este inmenso autor, por lo que ha resultado anómalo haber estado dos temporadas sin su presencia en la cartelera tras la floja “Rifkin’s Festival” (2020).

Golpe de suerte

Dirección: Woody Allen

Intérpretes: Lou de Laâge, Niels Schneider, Valerie Lemercier, Melvil Poupaud, Elsa Zylberstein.

Género: Romance.

Duración: 96 minutos.

Por las siniestras razones que todos ya conocemos, a Woody Allen le cuesta mucho últimamente levantar un nuevo proyecto en su país de origen, por lo que tanto su anterior filme como este que ahora nos ocupa se han rodado en Europa, continente que por otro lado ya había frecuentado el neoyorquino en títulos precedentes. En esta ocasión su nueva película se ha rodado en Francia y discurre entre la comedia romántica y el thriller.

Fanny está casada con Jean, un tipo de profesión enigmática, aficionado a los trenes antiguos y sobre el que circulan oscuros rumores, con el que parece ser feliz. Pero de pronto, una mañana, se reencuentra con Alain, un antiguo compañero del instituto que siempre ha estado enamorado de ella y que ahora es escritor. Empiezan a quedar para comer juntos, hablan de sus vidas, y en una de esas ocasiones surge el chispazo de la pasión. Pero Fanny empieza a comportarse de un modo distinto, el marido lo nota y decide contratar un detective privado para que la siga y averiguar así si ella le es infiel.

Golpe de suerte” nos devuelve a un Woody Allen muy reconocible: diálogos muy bien escritos, situaciones impregnadas de ese humor cáustico marca de la casa, reflexiones sobre la vida… pero es también una película sobre el azar y esa suerte que enuncia su título. Contiene elementos de esa comedia romántica que tan bien se le da al neoyorquino, al tiempo que se escora hacia el thriller con elementos hitchcockianos y de la literatura de Patricia Highsmith.

Es este, el del thriller digo, un género que Woody Allen ha venido tanteando desde la muy notable “Delitos y faltas” (1989), con incursiones esporádicas posteriores, algunas menos afortunadas que otras. En el presente caso, la jugada le ha salido muy aceptable, y abandono el cine con la sensación de haberme reencontrado con ese Allen certero en el tono y atinado en la escritura que tantas buenas películas ha engendrado.

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