lunes, septiembre 26, 2022

Marina Bonanno: “Me han dicho tantas veces que el futbol no era un deporte para una chica, pero ¿Qué más da? Da igual lo que el resto piense”

Texto: Alexia Bonanno/ Fotos: M.B.

Marina Bonanno lleva 3 años jugando al fútbol en Etoile de Carouge en tercera división en Suiza. Compaginando su pasión y sus estudios esta chica de 20 años ha decidido meterse en un deporte con muchos apriorismos, pero en el que va viendo avances y mantiene la fe de que en unos años ya no se diga que la pelota es únicamente para los niños.

¿Cómo apareció en tu vida el fútbol?

Como en la mayoría de la gente, me imagino. Los dos factores más importantes fueron mi abuelo que siempre lo miraba en la televisión y en el colegio. Ahí durante los recreos jugaban todos al futbol, entonces pues te apuntabas y vas creando un grupo de amigos. Y nada, poco a poco cuando ves que tienes un ratito pues te pones jugar con la pelota.

¿Y terminaste apuntándote en un equipo?

Si. Justamente esos amigos del cole se apuntaron en un club y yo les seguí. Hice mi primer entreno para probar con 7 años y me encantó.

¿En ese momento eras la única chica del equipo?

Solo estaba yo, pero a mí me daba igual. Lo único que me interesaba era el fútbol. Que fueran chicos o chicas me daba igual. Hasta los 13 años estuve en un equipo mixto y yo encantada. Me tuve que cambiar a un equipo femenino porque las cosas eran así en Suiza, tanto por razones de vestuarios como por otras razones que desconozco, con 14 años ya tienes que jugar solo con chicas. 

¿Has notado alguna diferencia entre los dos equipos? Ya sea tanto en los entrenos o en las relaciones entre jugadores y con los entrenadores.

La primera diferencia que me viene a la mente es que siendo la única chica, en un equipo masculino, se me trataba muy bien. Era un poco como la mascota, la que representaba al equipo sin quererlo. Me hacía sentir un poco más especial. Al estar en un equipo femenino, pues eran solo chicas y yo solo era una más. A nivel futbolístico, con los chicos, jugar era sobre todo diversión, entretenimiento y también intentar “impresionar” pero no había ninguna presión. Con las chicas me metí en la selección femenina de Ginebra, ya era jugar a un nivel más serio y demostrar de lo que era capaz para poder seguir en el equipo.

¿En algún momento te has planteado llegar a un nivel profesional?

A ver, todo el mundo se lo plantea. Lo que pasa es que, cuando empecé a jugar, el fútbol profesional femenino casi no existía o por lo menos las salidas eran muy pocas. No se podía vivir de este deporte, por lo menos en Suiza. Existía la esperanza, no de que llegase a ganar lo que ganan los hombres, pero si poder tener un sueldo bueno. Pero era todo muy hipotético y utópico.

¿Has tenido alguna figura femenina de referencia?

No, solo hombres. En el fútbol, todavía hoy me cuesta identificarme con las mujeres. Es que he estado en el fútbol masculino toda mi vida. Es dónde he empezado, es el que he mirado y seguido los partidos, donde hoy todavía sigo. Es mucho más fácil querer ser como alguien que vemos siempre en los medios, alguien a quien le escriben el nombre en todas las camisetas o a alguien que aparece en las vallas publicitarias.

En el pasado mes de julio se celebró la Eurocopa femenina de futbol. Se han resaltado muchos récords, tanto de audiencia como de avanzada en la igualdad en el futbol. ¿Es una real avanzada o una ilusión?

Ambas cosas la verdad. Falta un montón. El fútbol femenino existe desde hace poquísimo tiempo, hay que dejarle todavía años para que llegue al mismo nivel. Pero si es un avance en sí, por el número de personas que han ido a ver los partidos. Aunque también es verdad que si han ido es porque las entradas eran mucho más económicas que las de una Eurocopa masculina y porque se desarrolló en Reino Unido. Ahí el fútbol es una institución y además las inglesas ganaron la final, lo que explica que hubiese más público. Por ejemplo, en el partido en el que se enfrentaron las francesas y las alemanas el estadio no se llenó. Solo lo estaba cuando eran las chicas que jugaban en casa. Entonces, si es una evolución, pero aún no estamos al mismo nivel y es explicable que aún no lo sea.

¿Qué falta?

Creo que es por ejemplo en el trato mediático. Los medios de comunicación lo embellecen demasiado. Suelen excusar los errores de las jugadoras, tienen mucho cuidado con las palabras que usan y se nota. Me parece que lo comercializan demasiado, es decir que es más una manera de limpiarse la imagen para que no se les critique. La igualdad conlleva idénticas exigencias en ambos géneros. Los errores de las jugadoras deben tratarse con la misma bondad o dureza que los errores de los jugadores. Dulcificar a las primeras es ahondar en la brecha. Porque es como si lo infantilizaran y eso mancha la imagen de la jugadora, del equipo o del futbol femenino. Al contrario, en las redes sociales, cuando ya no hay control, se resalta mucho por parte de los usuarios lo peor de lo que se vea en el campo. De ahí nacen generalizaciones y estereotipos que desvalorizan nuestro deporte. Esto añade una presión, la de no tener que cometer errores, no solo para el partido que se pueda perder sino también la repercusión que pueda tener en las redes.

Dentro de unos meses empezará el mundial 2022 masculino en Qatar que ha suscitado muchas reacciones. ¿Tú cómo lo ves?

El futbol es parte de mi vida y claro, un mundial es un evento que se espera con ansia. Además, es el segundo mundial por así decirlo que voy a vivir de verdad. Los de 2010 y de 2014 era aún pequeña. Veía como todo el mundo pasaba un buen rato y la euforia general pero aún no entendía de futbol como ahora. Con respeto a qué se haga en Qatar en el mes de noviembre y con todo lo que eso conlleva, pues no me termina de convencer. Es un dilema. Va en contra de las ideas que defiendo, pero también es un mundial.

¿Un consejo para una chica que duda en si empezar el fútbol o no?

¡Empieza! Tiene que alejarse de los prejuicios. Me han dicho tantas veces que el futbol no era un deporte para una chica, pero ¿qué más da? Da igual lo que el resto piense.

¿Te ha aportado algo el deporte a nivel personal?

Además de ser una fuente social que me ha permitido conocer a gente y hacerme más amigos, ha sido una escapatoria. Creciendo, el fútbol se transformó en mi momento de desconexión. No piensas en lo que pasa en casa o en las clases. En los entrenos como en los partidos no existe nada más. Dejas los problemas y las preocupaciones fuera del campo.

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