miércoles, agosto 17, 2022

Judith Obaya: ”Cuando haces deporte extremo nunca piensas solo en ti, piensas en lo que te rodea y en lo que puedes ocasionar”

Texto: Sandra Cuenca/ Fotos: J. O.

Judith Obaya nació en un pequeño pueblo de Asturias, tiene 54 años y es una apasionada del deporte extremo. Es una luchadora infatigable, curiosa, soñadora y muy exigente, que siempre ha conseguido todo lo que se ha propuesto. Mujer, madre, atleta extrema, modelo publicitario y policía.

Los medios de comunicación han dicho de ella, que es la única persona en el mundo capaz de realizar deporte extremo en cualquier disciplina deportiva. Ella misma reconoce que no se corta en ninguna, que si surge algún reto lo que hace es aprender primero para después hacerlo. Se ha convertido en la primera piloto que recorrió los 21 mares de Europa en motocicleta y en solitario; Primera piloto femenina que atravesó el Sahara Occidental en motocicleta en total autonomía; Primera persona que atravesó este mismo desierto en bicicleta fuera de carretera y la primera que lo cruzará corriendo. Ascendió al Mulhacén corriendo sobre nieve, subió corriendo los 17 puertos de salida de Asturias acompañada del atleta invidente Juan Fernández Llames, llegó a Oviedo desde Madrid en bicicleta sin hacer paradas y descendió non-stop, en piragua, los 273 kilómetros que tiene el Canal de Castilla.

Comienza a hacer deporte después de divorciarse, que era lo que le gustaba. “Para mí fue como una terapia de recuperación, fue una oportunidad en la vida de poder hacer lo que de verdad me gusta” recuerda Judith. También le gustaba el tema de viajar en moto, por lo que después de hacer varios viajes decidió que lo que quería hacer eran cosas que nunca hubiera hecho nadie, “marcar un poco la diferencia, yo siempre he sido así, diferente”, añade.

¿Cómo son tus entrenamientos?

Ahora entreno entre 3 y 5 horas diarias los 7 días de la semana, previendo si podremos hacer la prueba a final de año en el Sahara. Estoy a la espera de que la productora ponga fecha para salir, por eso ahora estoy centrada únicamente en esa carrera.

Normalmente si estoy en Asturias entreno 3 horas y 5 si estoy en Madrid, aquí tengo más tiempo porque en Asturias trabajo a turnos y compaginarlo con la casa y el trabajo es complicado. Tengo un preparador físico y sigo los entrenos que me pone, él me conoce muy bien, llevamos trabajando 4 años juntos, se llama David Calvo. Apostó mucho por mí, cosa que no hicieron otros preparadores cuando les conté todo lo que quería hacer, todos decían que era inviable e imposible que una mujer de mi edad consiguiera lo que me proponía. A David, desde el principio, le encantó lo que hacía, se puso conmigo y vio que tenía potencial, ahí estamos trabajando codo con codo.

Has sido la primera mujer en haber cruzado el Sahara en moto y en total autonomía, ¿Cómo te enfrentas a un reto de esa envergadura?

Ese reto fue un 90% de atrevimiento porque yo no tenía experiencia en moto de campo. Cuando mi compañero me plantea hacer esto, que no lo había hecho nadie y que él lo había intentado pero no pudo finalizarlo porque se le rompió la moto, pensamos que si íbamos los dos podríamos apoyarnos el uno en el otro. Le dije que sí casi sin pensarlo, hasta que me vi delante de la arena y las piedras, ahí fue cuando pensé en lo que me había metido. No tenía casi experiencia en campo y verme allí era mucho atrevimiento, hubo que ponerle mucho coraje y ganas. Al final lo sacamos, pero lo hicimos porque yo me planteo las cosas con mucho carácter y voluntad, aunque también podía haber salido mal. Ayuda mucho trabajar sobre seguro porque tienes un compañero que te va diciendo como debes hacer las cosas y te anima, le cogí el truquillo y hasta volvería a hacerlo.

A la hora de enfrentase a un reto de este tipo, físicamente hay que estar preparada, pero, ¿Cómo hay que estar psicológicamente?

Más fuerte aún. Siempre decimos que es más la fortaleza mental que la física. Generalmente  no nos imaginamos lo que nuestro cuerpo puede aguantar, pero nuestra cabeza debe estar preparada para asimilar cada situación.  En los entrenos trabajo también la fuerza mental, el poder ser capaz de estar sola durante  tantas horas entrenando y haciendo esfuerzo, el no rendirme cuando duele algo, seguir una dieta muy estricta o asimilar que no siempre sale todo perfecto, esos son todos momentos en los que vas trabajando la fuerza mental más que la física.

¿En algún momento has pensado en abandonar un reto por no poder más?

Nunca. Nunca compito, yo creo que con la edad que tengo estaría en un puesto medio o algo más abajo, pero es algo que no me importa. Decidí hacer cosas diferentes y por eso no compito, me dedico a preparar mis retos, única y exclusivamente. Aunque no me vine abajo, pasé mucho miedo cuando quise ascender al Mulhacén corriendo sobre nieve, los últimos 150-200 metros no los pude concluir por una ventisca que entró súper fuerte y con una sensación térmica de -25 grados, yo estaba sola allí arriba y tampoco tenía mucha experiencia en eso. No pude terminar porque vi que si seguía me iba a quedar allí, atrapada en la ventisca. Ahí sí que pasé miedo, cuando quise dar la vuelta el suelo estaba totalmente congelado y no me sostenía en pie. Mi compañero de equipo subió rápidamente a intentar localizarme, llevaba una radio por la que me iba diciendo que tenía que dar la vuelta o me iba a quedar allí arriba. El miedo que sentí en aquel momento no era tanto por mí, yo estaba haciendo lo que más me gustaba y con eso ya cuentas, era por la gente que tenía que subir a buscarme. Cuando haces deporte extremo nunca piensas solo en ti, piensas en lo que te rodea y en lo que puedes ocasionar. En la travesía en moto, el primer día lo hice con mucha dificultad, no con miedo, ni pensé en abandonar, pero si veía que no estaba dando lo mejor y que no estaba haciendo las cosas bien. Mi compañero tuvo que darme un toque de atención en aquel momento, me dijo que si no podía seguir nos dábamos la vuelta y ya volveríamos en otra ocasión, pero le dije que no, que de ninguna manera. Yo siempre digo que aunque llegue arrastrándome o de rodillas nunca abandonaré un reto.

Haces retos en moto, en bici, corriendo…

Soy la primera mujer piloto que atravesó el Sahara Occidental en moto en total autonomía, soy la primera persona que atravesó ese mismo desierto en bicicleta fuera de carretera, 1.700 km. Nadie apostaba por mí, yo no tenía ni bici. Lo hice en 18 etapas haciendo una media de 98, 2 km, que eso es algo buenísimo en desierto y lo conseguí. Soy la primera persona que descendió el Canal de Castilla, son 273 km y los hice remando sin parar, remaba por el día y porteaba la piragua por la noche, lo hice en algo más de 50 horas. Ahora estoy preparando atravesar el desierto corriendo, 1.800 kilómetros.

Cualquier reto que suponga poner a prueba mi resistencia, me gusta. No importa la disciplina deportiva, si no sé, aprendo. Hasta ahora lo que he hecho ha sido con mis medios y la ayuda de algunos patrocinadores. A partir de aquí los retos son mucho más grandes y por ende, más costosos. Haber conseguido el apoyo necesario para realizar la travesía corriendo del  Sahara Occidental supone un avance muy grande en mi carrera.

¿Qué se siente al terminar un reto sabiendo que lo has hecho bien? ¿Empiezas a pensar en el siguiente?

No hay ningún momento en el día en el que no esté pensando en el reto que estoy preparando y que voy a hacer. Yo dedico las 24 horas, aunque esté en casa o en el trabajo, a pensar en el deporte que es mi mayor satisfacción. Todo lo que hago requiere muchas horas de entrenamiento, pero también requiere trabajo en redes sociales, con la prensa y con los patrocinadores, ese es un trabajo de 24 horas y 7 días a la semana, eso no lo puedes dejar ni un momento. Cuando llega el final de un reto y ves que todo salió bien, que la gente que te rodea también está bien, es algo increíble. El equipo es muy importante, correr en el Sahara, por ejemplo, seremos 12 personas. Yo seré la única que correrá esos 1800 km, pero con el equipo de apoyo y grabación sumamos 12, y para mi es primordial que esas personas, además de disfrutar, lleguen bien al final. El preparar los retos, el que todo salga bien, el esfuerzo que hago entrenando y trabajando alrededor de todo ello, hace que cuando acaba se convierta en la mayor satisfacción del mundo. El éxito es también de toda la gente que me rodea y que se sacrifica conmigo de una u otra forma, es un premio para todos.

¿En algún momento te has sentido o te han hecho sentir diferente por ser mujer en tu deporte?

Lamentablemente si, muchas veces. Va yendo a menos, eso es verdad. Mucha gente me ha dicho que había cosas que no podría hacer solo por el hecho de ser mujer, incluso algún medio de comunicación han dicho que no apuestan por mí por ser mujer y por tener más de 50 años, eso está muy de moda ahora. Incluso algún médico, cuando voy por algún problema propio del deporte  me dicen que no tengo edad para hacer lo que hago y que es mejor que me dedique a hacer lo que hacen el resto de las mujeres, y apuntillan: «como ir de rebajas o sentarse en una terraza a tomar café.

¿Cómo ves el papel de la mujer en el deporte en general?

Cada día hay más mujeres haciendo deporte y las nuevas generaciones vienen pisando muy fuerte. Lástima que muchas abandonen en el camino por falta de apoyo. En el deporte profesional queda muchísimo por hacer. Los patrocinios, por ejemplo, es un porcentaje bajísimo si lo comparamos con el deporte masculino. La cobertura que se nos da, a nivel prensa o tv, es muy poca en general.

¿Hasta dónde te gustaría llegar?

No me pongo ningún límite y no me pongo fecha para dejarlo. De verdad que tengo una lista inmensa de retos, siempre busco retos extremos que no haya hecho nadie y poco a poco los iré haciendo. Pienso, de hecho, que ahora estoy en ese momento de la vida en el que sé lo que quiero,  y sé que puedo conseguirlo. Ahora mismo estoy corriendo unos  250 kilómetros a la semana y eso muy poca gente puede hacerlo. Sé que tengo una fuerza física tremenda y, mentalmente, estoy preparada para mucho más.

¿Qué le dirías a las mujeres que piensan que a cierta edad no serán capaces de practicar un deporte?

Lo primero que les diría es que no hagan caso a nadie en ese aspecto, la gente tiene que hacer lo que les apetezca y les haga sentir bien. Si te gusta el deporte tienes que ir a por ello. Yo empecé con 40 años y cualquier persona puede hacer lo mismo, en mayor o menor medida, poco a poco irán consiguiendo sus objetivos y eso les hará sentir mucho mejor. El deporte, tanto mentalmente como físicamente, aporta muchísimo al cuerpo y a las mujeres sobre todo, nosotras pasamos por esa etapa tan complicada de los 50 y puede suponer una válvula de escape, un aporte de autoestima o simplemente ese momento de desconexión.

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